EL TIEMPO DE LA VIDA

    En la historia menuda de la poesía contemporánea sorprende la evolución de Martínez (1959), que empezó escribiendo en la antipoesía, la ironía y la vanguardia y poco a poco ha ido alejándose de ahí, e incluso recriminándoselo. El poema «Refutación del ingenio» es un tremendo ejemplo. En su lugar, el poeta que escribe El tiempo de la vida se sitúa en las antípodas: un empecinado moralista en la más rancia tradición: “que la muerte nos vence a todos/ y quien vive fracasa”. Moralinas que se imponen a temas, sentimientos y cualquier asomo de lirismo.