CITAS NUTRICIAS PARA PROPICIAR LA CREACION LITERARIA
(ABC, 15-10-1988)
(Babelia, 12-12-92)
(1990. En Poesía, de Fray Luis de León, Cátedra)
(El Cultural, 30-12-2011)
———-
En mi vida privada soy más cuidadoso que en mi trabajo, donde prefiero arriesgar. La vida es mucho más terrible que el arte. Si tropiezas, puede ser peligroso, mientras que en el arte sólo es embarazoso.
———-
Lo que me estimula es el deseo insaciable de hacer algo con verdadera sustancia. Realizo una película detrás de otra con la esperanza de que, al final, una o dos resistan incólumes el paso del tiempo.
———-
[…] Para ser músico de jazz tienes que escuchar y escuchar mucho jazz. Y es un acto de amor. No piensas: estoy escuchándolo para estudiarlo. Simplemente escuchas porque te encanta. Y te encanta, y te encanta… Y poco a poco aprendes. Todo lo útil se aprende por ósmosis.
(El País, 13-2-1994)
———-
Picasso dijo una vez que cuando veía un espacio en blanco tenía que llenarlo. Pues yo siento lo mismo. Nada me hace más feliz que quitarle el precinto a una gran resma de papel amarillo o blanco. ¡Y estoy impaciente por llenarlo!
(El País, 13-2-1994)
———-
Todo tiene un precio y hay cosas, como la independencia, como el placer, por las que merece la pena pagar incluso un alto precio. El de la independencia es una enorme incomprensión a tu alrededor y un crepitante círculo de envidia, porque en la independencia hay una especie de exhibición y de soberbia. Eso piensan los demás pero, frente a uno mimo, la cosa es más simple: soy así, no puedo ser de otro modo y así tendré que seguir siendo. Considero que mi independencia no es ni una lección moral para los demás, ni de integridad, sino el reconocimiento y la aceptación de mí mismo.
———-
Tengo una relación poco complaciente con las películas que he hecho, que, como tales, me interesan mientras las he vivido, mientras las he hecho. Puede sonar como muy tópico, pero en el momento en que las termino, mi aventura también finaliza. Y todo lo que ha ocurrido con cada una ha ido creciendo y es cada vez mejor, pero no es una parte que yo interiorice. Por ello no tengo películas favoritas, sino momentos de cada una.
(El País, 25-9-1993)
———-
Uno tiene siempre la sensación de estar empezando, aunque se repita. Brigitte Bardot decía: “Cada vez que me enamoro, creo que es la primera vez”. Yo vivo cada película como si fuera la primera incluso aunque me vea en la misma situación o haciendo las mismas cosas. En el amor igual: si la persona cambia, las cosas que estás haciendo son diferentes y para ti es como si sucedieran por primera vez.
He aquí lo que tan a menudo desconcierta al sabio.
Porque hay que parar mientes en el hacer,
en el hacer prohibido.
Como también hay que parar mientes en el no hacer,
pues su esencia es insondable.
(del Bhagavad-Gita)
(El Cutural, 17-01-2014)
(16-6-1987)
(El Cultural, 30-12-2011)
(La condición humana)
———-
De todas las cosas del pensamiento, la poesía es la más próxima a él, y un poema es menos cosa que cualquier otra obra de arte; no obstante, incluso un poema, no importa el tiempo que exista como palabra viva hablada en el recuerdo del bardo y de quienes le escuchan, finalmente será “hecho”, es decir, transcrito y transformado en una cosa tangible entre cosas, porque la memoria y el don del recuerdo, de los que surge todo deseo de ser imperecedero, necesita cosas tangibles para recordarlas, para que no perezcan por sí mismas.
(La condición humana)
(El arte de nuestro tiempo, Ed. Al-borak)
(El Cutural, 1-11-2013)
———-
Quien aspira al aplauso inmediato jugando con las palabras no pertenece a la alta literatura y su permanencia en nuestro exilio literario no está garantizada. Tendrá lectores, más de 100.000, pero serán ceniza. Tendrá dinero de derechos de autor, enhorabuena. Tendrá sonrisas, abrazos y múltiples amigos. Pero sus libros serán, al correr de los años, pura ceniza.
(El Cutural, 1-11-2013)
———-
Decir ego y decir escritores es lo mismo. Los escritores y nuestro ego son casi la misma cosa, incluso en aquellos que disimulan su vanidad llamando humildad a su falsa timidez.
(El Cutural, 14-2-2014)
(El señor presidente, 1989)
(Rock Espezial)
———-
[…] Cuando estoy en la mesa de trabajo, siento la llamada de fuera a través de la ventana; si ando por la calle, estoy loco por volver a la mesa.
(El País de las Tentaciones, 4-3-1994)
———-
El poeta no es, en consecuencia, quien escribe el poema, sino el que queda escrito, lo que es leído: su leyenda; una apariencia, una aparición que sólo se materializa en la fantasía del lector.
———-
Su existencia es precaria; depende de los otros. El poeta vive en la lectura igual que los fantasmas habitan en el miedo.
(El País, 18-11-1987)
———-
La poesía verdadera no se practica así como así, y lleva implícita, para que surja, un sistema de vida. Precisa una dedicación mucho más absoluta que la política, la teología, la filosofía y cualquier tipo de profesión.
(Quimera, nº 74)
———-
Se empieza escribiendo contra algo más que a favor de algo, y llega un momento en que esa actitud negativa deja de dar frutos, se convierte en estéril. Entonces se produce el cambio.
(Quimera, nº 74)
———-
[…] La decisión final no está en manos del oferente, sino del demandante. Claro está, el oferente puede crear su propio público. Puede decir “yo no es que quiera escribir una novela, lo que quiero es que aparezca un tipo de lector determinado”. Kafka, por ejemplo, Beckett, ¿qué más da? Cualquiera de estos. Es una apuesta muy fuerte que, a veces, funciona y a veces no. Cuando funciona decimos “la literatura es Kafka”. Pero hay muchos kafkas que no han funcionado.
(El País, 18-11-1987)
———-
Él, que en principio ha tratado de escapar de la literatura, ha dicho “basta, se acabó, ahora la vida”, acaba volviendo a la literatura […].
(El País, 18-11-1987)
———-
Es una determinación que les permite sobrevivir pero tienen bien clara la idea de que están escribiendo porque no sirven para nada más. Porque son unos pobres enfermos que se agarran a eso porque no pueden hacer ninguna otra cosa. El único que a mí me interesa de verdad de los autores vivos contemporáneos, que es Bernhard, es un caso característico: también se plantea a sí mismo como un hombre sacrificado que no puede hacer nada más que eso, que dejó la música por eso, pero se lo plantea también como un inválido, como un enfermo crónico que tiene sus pulmones como excusa igual que Proust tenía su asma.
(El País, 6-11-1986)
(En La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, 1993)
———-
Su espíritu estaba tan embebido, acaparado por su arte que, a veces, yo tenía la sensación de que no nos venía ni nos oía, como si no existiésemos, aunque nunca dejaba de tratarnos con bondad.
(En La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, 1993)
———-
[…] Sebastián no decía nada, dejando que la gente hablase y argumentase sobre él […].
(En La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, 1993)
———-
Nunca se tomó la molestia de explicarse ante el mundo […].
(En La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, 1993)
———-
En todas las cosas de la vida, era cuidadoso, minucioso y económico; sólo componiendo música era de una generosidad que casi llegaba a la dilapidación. No hay que olvidar, sin embargo, que esa riqueza, aunque era un don divino, suponía un trabajo duro y constante, un trabajo que duró desde su primera juventud hasta su muerte. Nunca descansó su espíritu en la idea de la propia satisfacción y jamás cesó de seguir corrigiendo su música; hasta cuando se hallaba moribundo le vi ocupado en esa labor y sentí profundamente la verdad de las palabras de Eclesiastés: “El ensueño nace de la multitud de las ocupaciones”.
(En La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, 1993)
(En La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, 1993)
(de una entrevista con Francis Bacon, mayo 1988)
———-
El arte es obsesión por la vida, y a fin de cuentas -puesto que somos seres vivos-, nosotros mismos constituimos nuestra mayor obsesión.
———-
¿Por qué continúa la gente intentando hacer cosas pese a lo que han logrado ya los grandes artistas? Sólo porque, de generación en generación, y a través de lo que han hecho los grandes artistas, los instintos cambian. Y, con el cambio de los instintos, se produce una renovación del sentimiento, de cómo puedo yo rehacer esto otra vez con mayor claridad, con mayor exactitud, con mayor intensidad. En fin, yo creo que el arte es registro; creo que es información.
(1998. Entrevistas con Francis Bacon)
(El País, 12-1-1988)
———-
A decir verdad, la razón por la que dejé la pintura fue, sobre todo, porque no tenía público. El único público existente era el formado por otros artistas […] […] Me dio la impresión de que ya no podía seguir operando con el mismo idioma artístico: la pintura. Era como escribir en sánscrito en un mundo que hablaba inglés. Pensé que le estaba hablando al viento y, por tanto, me dije que ya no tenía un público que me respondiera, por qué no hablaba yo también en inglés […].
———-
Nunca me arrepentí de destruir mi pintura. Fui un pintor durante 20 años y todo eso, aunque llegó un momento en que sentí que era algo muy restrictivo y rompí con ello. Pero la historia del arte sigue teniendo mucha influencia en mí. La idea que se difundía en las escuelas de arte era que se trataba de pintura o escultura, y yo siempre pensé que no era necesario para por ello para hacer arte. Debía haber algo más en el arte que poner pintura sobre una tela el resto de mi vida. La pintura es una parte del arte, pero yo empecé a replantearme qué era el arte para mí.
(El País, 23-11-1991)
(El País, 5-12-1987)
(1994. Klee 1930-1940, Mendrisiu Museo d’Arte)
(Historia de la literatura de vanguardia, v. I, p. 39, Guillermo de Torre)
(1988. En El pie de la letra, Jaime Gil de Biedma)
(ABC cultural, 8-12-2012)
———-
Tenemos que escribir los mejores libros que podamos. Y no perder nunca la esperanza. Nunca; ni la pasión. Algo muy valioso en este momento es conocer a alguien que, en mitad de la crisis y la depresión, es capaz de descubrir cosas y seguir adelante. Los artistas tienen esa capacidad. Es gente que puede darnos la energía que necesitamos. Llega un momento en que no puedes más, pero miras un cuadro y sientes que puedes continuar. Ese es el significado de nuestro trabajo; es un regalo.
(ABC cultural, 8-12-2012)
———-
Soy muy viejo para las citas, pero muy joven para dejar de escribir. Necesito escribir, es un gran placer, no creo que nunca deje de hacerlo.
(ABC cultural, 8-12-2012)
———-
La vida es así. Cuando algo se interrumpe, se genera una gran energía (Paul Valéry: todo comienza por una interrupción).
(ABC cultural, 8-12-2012)
(ABC Cultural, 10-11-2012)
(1992. En el prólogo a Aerolitos de C. E. de Ory)
(1987. El Paseante, nº5)
(Dirección única)
———-
Una verdadera actividad literaria no puede pretender desarrollarse dentro del marco reservado a la literatura: esto es más bien la expresión habitual de su infructuosidad. Para ser significativa, la eficacia literaria sólo puede surgir del riguroso intercambio entre acción y escritura.
(Dirección única)
———-
No dejes pasar de incógnito ningún pensamiento, y lleva tu cuaderno de notas con el mismo rigor con que las autoridades llevan el registro de extranjeros.
(Dirección única)
———-
Habla de lo ya realizado, si quieres, pero en el curso de tu trabajo no leas ningún pasaje a nadie. Cada satisfacción que así te proporciones, amenguará tu ritmo.
(Dirección única)
———-
Ocupa las intermitencias de la inspiración pasando en limpio lo escrito. Al hacerlo se despertará la intuición.
(Dirección única)
———-
Que tu pluma sea reacia a la inspiración; así la atraerá con la fuerza del imán. Cuanta más cautela pongas al anotar una ocurrencia, más madura y plenamente se te entregará.
(Dirección única)
———-
Nadie debe empecinarse en aquello que “sabe hacer”.
(Dirección única)
———-
Hoy en día el motor para vivir es simplemente el instante presente, que es el instante del mercado.
———-
Cuando dibujas, aquello que estás dibujando empieza a aparecer ante ti si fuera una presencia, y te hace compañía. Al escribir estás realmente solo, ante el silencio, en el que debes colocar algo.
———-
Dejando de lado el arte, miro la naturaleza e intento leerla, no en términos de palabras [… ]. Miro las nubes en el cielo, sus formas, cómo se entrelazan, y me sugieren ciertos perfumes. Así que no es sólo cuestión de mirar lo que hay, sino de leer sus conexiones, a veces son ilógicas y otras muy lógicas. Como si sintonizaran con esa increíble red de conexiones que es el vasto universo que nos rodea y que recuerda a su creación, la creación del Universo.
(1987. Quimera)
(1988. La gloria)
(El País de las Tentaciones, 4-3-1994)
———-
La gente suele aferrarse a lo que se ha hecho en el pasado. En realidad es una pérdida de tiempo hacer cosas que ya ha hecho otra gente.
(Hilo musical, ene-feb 1994)
———-
Trabajo 16 horas al día, todos los días, incluso los fines de semana. Soy mi propio manager, yo lo hago todo: el diseño de las camisetas, del álbum, las fotografías… Solía ir mucho al cine antes, pero no he visto una película desde hace un año. Lo único que he podido hacer en este tiempo es escuchar los informativos en los hoteles. Pero ha sido un buen año.
(El País de las Tentaciones, 4-3-1994)
(Rock de Lux, abril 1993)
No hables bien de ti.
(Texto para el catálogo de Calo Carratalá, Nøruega 2011)
(Babelia, 08-02-2014)
———-
La poesía es la respuesta que se lanza en dirección a la lengua, cuando nos preguntamos acerca de nuestras necesidades fundamentales. No es un lugar para divertimientos, ni de la experimentación existencial: es el lugar de la exigencia de la responsabilidad.
(Babelia, 08-02-2014)
———-
La palabra tiene vida; es un mundo, y crea un universo. Y su encadenamiento con otras palabras, su combinación para crear frases transforma y altera su esencia, su significado. Las palabras cotidianas se usan sin darles el valor que merecen.
(Babelia, 08-02-2014)
———-
La poesía está para recordarnos que todas las palabras, incluidas la que usamos automáticamente, o tanto que parecen gastadas y poco relevantes, son las responsables de la realidad. […] Fundamentalmente la poesía debe decir: “Existe una Realidad”, debemos ser parte del mundo, no debemos dejarnos llevar por esa distracción que nos hace aceptar nuestras existencias como algo abstracto, o resignado a la irrealidad. ¡La poesía es aquello que exige la existencia del mundo!
(Babelia, 08-02-2014)
———-
La sociedad sucumbiría si la poesía se extingue.
(Babelia, 08-02-2014)
———-
La poesía hace acercamientos más profundos a la condición humana, a lo que sabemos y está detrás. Las grandes obras de la poesía se han arriesgado mucho antes por los laberintos de la conciencia nuestra.
(Babelia, 08-02-2014)
———-
Sentir. Sin temor. Expresar, sin miedo. Dar rienda suelta a la memoria para poder intrepretar los versos que cobran nueva vida en cada lector.
(Babelia, 08-02-2014)
(1990. El Paseante, nº15-16)
———-
[…] Es imposible que en un año no le ocurran a uno treinta ocasiones de poesía.
———-
El ejercicio de la literatura puede enseñarnos a eludir equivocaciones, no a merecer hallazgos. Nos revela nuestras imposibilidades, nuestros severos límites.
(La cifra)
———-
Pensar, analizar, inventar (me escribió también) no son actos anómalos, son la normal respiración de la inteligencia. Glorificar el ocasional cumplimiento de esa función, atesorar antiguos y ajenos pensamientos, recordar con incrédulo estupor que el doctor universalis pensó, es confesar nuestra languidez o nuestra barbarie.
(1992. Ficciones)
———-
Todo poema, con el tiempo, es una elegía.
(En “Posesión del ayer” , de Los conjurados)
———-
Si uno fuera realmente un poeta, cada momento sería poético. Pero desgraciadamente, vivimos así, un poco ciegos, un poco sordos y no sentimos cada instante. Sin embargo, cada instante tiene un valor precioso, sino no existiría.
(El País, 19-6-1986)
———-
Todo artista se comporta como un corrector de la Historia del Arte. Si uno se manifestara de acuerdo con todo, no tendría sentido la creación. Algo tiene que molestar, aunque sea el tamaño del lienzo. Puede que te apasione una obra y pienses: lástima que no fuera un poco más grande. Un pintor está obligado a pintar el cuadro que a él le gustaría ver; al igual que un escritor, el libro que le gustaría leer.
(Babelia, 22-05-1993)
El hombre que depende en tal medida de la lengua es, creo, lo que llamamos un poeta.
(Quimera)
(El País, 11-2-1983)
(ABC Cultural, 21 de enero de 2012, p. 9, recogida por Andrés Ibáñez)
———-
Lo peor de todo es que algún tiempo después de mi muerte se me va a descubrir de verdad. Todos los que me tenían miedo o me odiaban cuando estaba vivo abrazarán de repente mi memoria. Mis palabras estarán en todas partes. Se crearán clubes sociales y sociedades. Será como volverse loco. Se hará una película de mi vida. Me pintarán mucho más valiente de lo que soy y con mucho más talento del que tengo. Mucho más. Será como hacer vomitar a los dioses. La especie humana lo exagera todo: a sus héroes, a sus enemigos, su importancia.
(ABC Cultural, 17-11-2012)
(El Cultural, 20-4-2012, p. 3, recogida por Luis María Ansón)
(1990. Quimera, nº 75)
———-
La imposibilidad del absurdo puede llevar a la desesperación a un cierto tipo de escritor. Me refiero, quizás al escritor que envidia a la música, sus componentes auto-referentes, que, si pudiera, sería compositor porque desconfía de las palabras, porque desconfía de lo que significan las palabras (¿el estado psicótico de Edward Lear?). Consciente de la unidad del mundo exterior reflejado en la unidad de su propia mente, y de la dificultad de hacer que las palabras, aspectos de la unidad, trasciendan la unidad, puede sentirse impelido a destruir la sintaxis. Porque la sintaxis expresa la relación entre objetos, y una frase “bien formada” confirma la realidad externa.
(Quimera, nº75, en “Tirones opuestos”)
———-
Cualquier artista literario serio envidia la música, que posee un lenguaje aparentemente auto-referente, no puede predicar o informar, e identifica totalmente forma y contenido. El mensaje de la música es ella misma, su narración es su estructura […] Las palabras, en cambio, jamás puede liberarse de su connotación de plaza del mercado.
(1990. Quimera, nº 75)
———-
La esperanza sin esperanza de dominar por fin el idioma, ese enemigo intratable.
(Babelia, 27-10-2011)
(1991. Las memorias de lord Byron)
———-
La poesía es la música de una verdad que se va creando a medida que se escribe el poema.
(El Mundo, 13-1-2012, p. 48)
———-
Lo que mejor puede ocurrirle a la poesía es que se quede sin lectores. Hay un grupo de poetas mediocres que se quejan porque están fuera de las listas y de las fotografías. La prisa y la ambición es cada vez mayor, y esa prisa de los poetas por salir va en detrimento de la libertad. La poesía es un arte muy minoritario que va dedicado a unos pocos interesados. Que los poetas escriban y ya se verá.
(El País, 21-05-1994)
voy a volver a nacer otra vez.
(2013, de la canción “Nacidos para correr” )
———-
De currante no vas a perder tu savoir-faire jamás.
(2013, de la canción Rehenes)
(Fragmentos del artículo “El arte de coleccionar arte”, El País, pág. 20, 31-3-1988)
———-
[…] Toda colección es, en buena parte, una especie de autobiografía, en que la personalidad se expresa a través del testimonio material de los objetos que se ha acumulado, reflejo de su gusto, de sus pasiones, de su habilidad y, naturalmente, de sus medios. En realidad, una colección no sólo retrata al detalle una forma de ser y de pensar, sino que constituye el ejemplo más claro de la parte activamente creadora del llamado espectador.
(Fragmentos del artículo “El arte de coleccionar arte”, El País, pág. 20, 31-3-1988)
———-
[…] La impostura no la combaten nunca las aleccionadoras consignas de asustados fariseos, sino genuinos artistas con el arrojo suficiente para ser ingenuos o cuanto menos, para recuperar ésa su genuina ingenuidad que modernamente les ha hecho y les permite ser escandalosamente libres.
———-
[…] El artista no puede convertirse en el circunstancial portavoz humanitario de los ideales de la clase media occidental, aunque reciba por ello una propina, sino, precisamente, apuntar directamente hacia lo socialmente indesvelado. […] El artista de hoy, como el de ayer, si quiere serlo, debe afrontar y enfrentarse con su propia soledad.
———-
Por doquier, suben al púlpito frailunos orates para sembrar dudas y advertencias ante un público compungido, y requerir seriedad, reflexión y compromiso al propio artista que, obediente, está dispuesto a asumir cualquiera de los papeles o tareas ahora asignados -psicólogo, antropólogo, filósofo, sociólogo, asistente social, bricoleur-; todos, en efecto, menos los suyos propios, ésos maravillosamente descritos por Schiller, en los albores de nuestra época contemporánea, como los de “dar la libertad por medio de la libertad”, que es precisamente lo impensable y lo proscrito, por inútil, en nuestra domesticada sociedad de atareados y responsables ciudadanos.
———-
[…] En el corazón de la naturaleza, cuya formulación humana oscila entre el terror y la piedad, o, lo que es lo mismo, entre el ensimismamiento y la alteración, entre encerrarse en sí mismo o abrirse a los demás.
(Babelia, 6-10-2012)
(1992. Virtudes públicas)
———-
La pobreza nunca me pareció una desgracia: la luz derramaba sobre ella sus riquezas. Iluminó incluso mis rebeldías.
(Rock de Lux, enero 95)
———-
El poeta es el guardián de las metamorfosis, y aquel que no las guarda en sí mismo, muere antes de tiempo.
(1989. Quimera, nº13)
———-
Todo poeta que ha alcanzado cierta notoriedad y la defiende sabe de sobra que, por esa sola razón, deja de serlo y se convierte en el gerente de sus posturas como cualquier burgués.
———-
El escritor nunca llega hasta el final con nada, siempre lo inquieta la misma cosa, de principio a fin. Siempre le da la vuelta, la parafrasea, la recorre a pasos diferentes. Nunca la agota y tampoco le hubiera agotado de vivir el doble.
(El Cultural, 16-11-2012)
(ABC, 1-12-2012)
———-
Yo desde muy pequeña me imaginaba un camino trazado, que pudiera ser una vocación… que tengo elementos poderosos para gustar y dar a la gente. Es tan importante dar… sin casi nada a cambio.
(ABC, 8-5-1992)
———-
Cuando no es la vida misma el objeto de la literatura, la cultura y la política sino la caduca literatura sobre literatura, la enmohecida cultura de noria girando sobre su propio ombligo y la mezquina política de campanario y comité derramando tinta de calamar sobre todos, ni la literatura, ni la cultura, ni la política existen porque nacen muertas.
———-
La independencia debe abocarnos y mantenernos en la desobediencia y aun en el desprecio. La independencia es noble, sosegadora y aun rentable. El precio de la independencia es la soledad y nunca nada grande pudo hacerse sin estar anegado en soledad.
———-
[…] Veo que tuve la suerte, al no atender nadie a lo que yo pudiera decir, de trabajar en soledad total y por eso en libertad total, sin tener que considerar nada ni a nadie. No vi al escribir durante esos cuarenta años que un día tendría que dar cuenta de mí y de mi trabajo, a otros […].
———-
Más tus lectores, si nacen,
Y tu tiempo, no coinciden.
(La Realidad y el Deseo)
(1988. Rock de Lux, nº43)
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
Trabajar sin preocuparse de nadie, y fortalecerse, ésta es la finalidad del artista, lo demás ni siquiera merece que lo cubran de mierda.
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
Siente la Naturaleza, organiza tus percepciones, exprésate profundamente y con orden, es decir, clásicamente.
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
He pasado mucho tiempo buscando: sí, y aún busco; ¡en estas estoy a mis años!
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
El que haya visto más a fondo y materialice plenamente, como los grandes venecianos, ese será el más fuerte.
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
En suma, que hay el saber hacer y el hacer saber. Cuando sabemos hacer, no necesitamos hacer saber. Todos lo ven.
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
Es grotesco figurarse que crecemos como un hongo, cuando detrás nuestro se alinean todas las generaciones. ¿Por qué no aprovechar toda esta labor, por qué desdeñar una aportación tan formidable?
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
[…] Esforzarse en producir cuadros que sean una enseñanza. Las tertulias sobre arte son casi una inutilidad. El trabajo, que consigue un progreso en el propio oficio, resarce sobradamente de la incomprensión de los imbéciles.
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
———-
Si el artista llega a la posesión de sí mismo y a la perfección de su arte, no será por paciencia, sino por amor, que es lo que confiere visión y afán de profundizar.
(1988. Sobre Cézanne, M. Doran, G. G. Editor)
(El País, 11-1-1992)
(En la otra orilla 2013)
———-
En cualquier caso, le queda juventud, tiempo por delante. Yo se lo cambaría de buena gana. A ciegas. Su futuro por el mío. Trato hecho.
(En la otra orilla 2013)
———-
Nada de eso tiene que importarme, reposo, certeza.
(En la otra orilla 2013)
———-
Lo importante no es cómo has venido o cómo te vayas a ir, sino cómo estás; si tienes que pensar o no en lo necesario, o te llega con naturalidad, si las cosas te vienen a las manos o se te escapan entre los dedos, o, peor aún, si no las alcanzas. Si tu vida es pelear para alcanzar lo que sabes que no puedes tener. Ése el veneno. Te persigue lo que no alcanzas. No se trata del principio y el final de la obra teatro, se-alza-el-telón-cae-el telón, sino de la obra misma, su desarrollo, eso es lo que importa: eso es la vida […].
(En la otra orilla 2013)
———-
Qué endivia me dan esos escritores que lo tienen todo tan claro. Yo nada. Sigo creyendo que me salen las cosas por puñetera causalidad y nunca sé si voy a volver a escribir otro. Soy un escritor amateur, sigo siéndolo.
———-
De repente oigo voces, me llegan flashes, y escribo un diálogo, y lo dejo ahí, luego escribo un esbozo como de cuento, hasta que veo que esas cosas se van relacionándose, y voy uniéndolas. Luego llega la etapa de las dudas, porque como todo lo hago a trozos, mezclando, como un rompecabezas…
———-
[…] Estoy en mi casa, solo, dueño de mis palabras y de mis silencios.
———-
¿Te das cuenta de lo mal que envejecen los libros literarios y qué bien se sostienen los libros que tienen voracidad por el exterior? La literatura sale cuando no la pretendes, si la pretendes, en lugar de un adorno sale una grieta. Pero si capturas eso que no existe, que es la verdad, resiste.
———-
De eso trata mi libro. Porque, dime, ¿trata sobre corrupción? No. ¿Sobre el suicidio? No. ¿De sexo? Tampoco. Al final, insistirán: ‘pero estaban enamorados, o no’? Pues yo qué sé, contestaré. Si lo supiera, lo hubiera dicho. La literatura trata de la complejidad de la vida.
———-
Escribo de lo que veo. En cada libro empiezas de cero: lo que fue un hallazgo en el siguiente es un lastre.
———-
No me gusta tratar al lector como a un gato al que se le pasa la mano a favor del pelo. Hay que pasársela a la contra, para que se levante. ¿Contra quién escribo? Contra mí mismo.
———-
El escritor tiene que ser pulga y libre para que no te atrapen. En cuanto te descuidas, te han trincado.
———-
Si no lo hubiese usado ya Lérmontov, el título de En la orilla podría haber sido Un héroe de nuestro tiempo. Un título de poco aspaviento; luego tú le buscas el simbolismo: en la orilla de Caronte, en la del pantano, en la de la vida, en la de la Historia.
———-
La vida es sucia, el placer y el dolor sudan, excretan, huelen; no hay hombre que no sea un malcosido saco de porquería.
———-
El músculo duerme, la ambición trabaja.
(En la orilla, 2013)
(1993. La caída en el tiempo)
———-
¿Para qué añadir algo a lo que es o parece ser? La Historia, odisea inútil, no tiene excusa, como a veces nos tienta pensarlo hasta del arte, por imperiosa que sea la necesidad de la cual emana. Producir es accesorio; lo importante es conocer el fondo propio, ser uno mismo de manera total, sin rebajarse a ninguna forma de expresión. Haber construido catedrales demuestra el mismo error que haber librado grandes batallas.
(1984. Desgarradura)
———-
No se habita un país, se habita una lengua. Esa es la patria y no otra cosa.
(Quimera, nº 13-18)
———-
Lo ideal sería poder repetirse como… Bach.
———-
Le decía el otro día a un amigo que, aunque no crea ya en la escritura, yo no querría renunciar, que trabajar era una ilusión defendible y que después de haber garrapateado una página o solamente una frase, siempre tenía ganas de silbar.
———-
Las hazañas no son posibles más que en las épocas en las que la auto-ironía aún no ha hecho estragos.
(Quimera, nº13 al 18)
———-
Desgraciado el escritor que no cultiva su megalomanía, que la ve caer sin reaccionar. Pronto se darán cuenta de que no se llega a normal impunemente.
y tanto que no hay que hacer…
———-
Lo que el público te reprocha, cultívalo; eso eres tú.
———-
Un joven no debe comprar valores seguros. Cien años después todo fraterniza. Pero antes es menester haberse batido duramente para ganar un puesto en el paraíso de los creadores.
(Historia de la literatura de vanguardia, G. de la Torre, vol. I, pág. 279)
———-
Un gran poeta es menos un inventor que un descubridor.
———-
El poeta recuerda el porvenir.
———-
Todas las cosas tienen su misterio y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas.
———-
La opinión que Xavier Montsalvatge tiene de su propio trabajo depende siempre del estado de su espíritu: “Si es de pesimismo, creo que no ha valido la pena trabajar tanto para haber conseguido tan poco; en momentos de optimismo, pienso que un tanto por ciento muy pequeño de mi catálogo de obras, que sobrepasa el centenar, justifica el haberme dedicado toda la vida a la música”.
(El País, 9-11-2013)
———-
Para mí, mantener la salud ayuda suficientemente a mi espíritu. Tu alma y tu cuerpo se juntan.
———-
Yo hago tres o cuatro versiones de la canción en mi propio sintetizador y las grabo con diferente letra tres o cuatro veces; si se cae, me olvido de ella. La considero perdida.
———-
Yo nunca tengo la idea del conjunto de un disco, hago las canciones por separado. Con mis libros también sucede lo mismo. Hago los poemas uno a uno, y sólo después trato de descubrir cierta coherencia o relación entre ellos para darles luego el título. La idea general del trabajo se desarrolla bastante tarde. Usualmente terminas pensando que eres una especie de oso trepando a un árbol a por miel, con las abejas picándote, la nieve que cae sobre ti, y tú, sangrando.
———-
Creo en la perseverancia y en la transpiración, pero también en el estado de gracia y en la iluminación.
(El Mundo, 20-1-2012)
(del prólogo a Adagia, de Wallace Stevens)
(ABC literario, 27-3-1992)
———-
[…] El poeta no debe describir, ni divertir, ni testimoniar: debe revelar.
(El País, 26-6-1986)
———-
La palabra poética es invocación, ensalmo, amenaza, imprecación y plegaria, y eso no puede olvidarse.
(El País, 26-6-1986)
———-
Excesos que fracturan el orden interior y confunden las determinaciones posibles y espantan la escasa oportunidad del instante poético.
(El País, 26-6-1986)
(Analecta)
(De Nota de autor, habla de Juventud, La Uña Rota)
———-
La ruta sería larga. Todas las rutas que conducen al objeto de nuestro deseo son largas. Pero yo podía seguir esta ruta, con todas sus dificultades y complicaciones. De todos modos era una cosa bastante sencilla. Se es marino o no se es. Y yo estaba seguro de serlo.
(1987. La línea de sombra)
———-
Se me ha comprendido todo lo bien que uno puede ser comprendido en este mundo nuestro, que parece componerse principalmente de enigmas.
(De Nota de autor, habla de El espejo del mar, La Uña Rota)
———-
El pensamiento es el gran enemigo de la perfección. El hábito de la reflexión profunda, me veo en la obligación de decirlo, es el más pernicioso de todos los hábitos creados por el hombre civilizado.
(De Nota de autor, habla de Victoria, La Uña Rota)
y es de nosotros guardarla.
(1988. Maxisingle F-601924, Ariola)
———-
¿Cómo dudar de que, cuando un poeta dice su palabra, la humanidad está tratando una vez más de inventarse, de fundarse, de ser auténticamente? […] Nada cambia en el fondo para ellos o para mí, creo que nos quedaremos siempre como del otro lado del libro, asomando a veces allí donde la poesía habita algún verso, alguna imagen.
(Del prólogo a Pameos y meopas)
———-
[…] Probablemente ya estará en otra cosa, perdiéndose en una nueva conjetura o en una nueva sospecha. Sus conquistas son como un sueño, las olvida al despertar…
(1989. El perseguidor)
———-
Lo que pasa es que se creen sabios. Se creen sabios porque han juntado un montón de libros y se los han comido. Me da risa, porque en realidad son buenos muchachos y viven convencidos de que lo que estudian y lo que hacen son cosas muy difíciles y profundas. En realidad las cosas verdaderamente difíciles son otras tan distintas, todo lo que la gente cree poder hacer a cada momento, mirar, por ejemplo, o comprender a un perro o a un gato. Esas son las dificultades, las grandes dificultades.
(1989. El perseguidor)
———-
Pienso que la gente se esfuerza demasiado en lograr la gran proeza o el gesto inmortal. Todas mis ideas no son válidas ni perdurarán con el tiempo. Pero es más saludable mantener un ritmo constante de trabajo y dejar que ocasionalmente se materialice la verdadera inspiración. A veces escribes en función de un momento o una historia determinada que debe olvidarse poco después. Aprecio el carácter desechable del pop de la misma forma que veo la música clásica como eterna.
(El Cultural, 6-9-2013)
(Historia de la literatura de vanguardia, G. de la Torre, vol. I)
(1989. Quimera, nº 51)
(Blanco y Negro, 28-5-1989)
(El País, 7-5-1994)
———-
Picasso adivinó su tiempo y a su vez éste lo adivino a él. Lo cierto es que la creación artística se produce por una conciencia absoluta del presente, se trata de adivinarlo, de que el presente te adivine a ti o mejor aún, de ambas cosas a la vez; la dificultad de la creación artística reside, a este respecto, en ser expresión de su tiempo.
———-
[…] Buscar la originalidad se convierte en un proceso acelerado de banalización, pues la capacidad de ser original es algo intrínseco al individuo y no una cualidad de fácil adquisición.
———-
Nunca me ha gustado mucho hablar de etapas en mi obra. Creo que la perspectiva que da el tiempo siempre acaba diluyendo los distintos modos de dicción de un artista, para mostrarnos finalmente que la obra, en el fondo, es siempre una y la misma.
———-
Por fortuna, aunque la historia del arte pese a nuestras espaldas como una placentera losa muy distinta de la piedra de Sísifo, todo está por decir, por explicar.
(1989. Prólogo a Prosas profanas)
———-
No gusto de moldes nuevos ni viejos… Mi verso ha nacido siempre con su cuerpo y su alma […].
(El País semanal)
(El Cultural, 1-11-2013)
———-
La vida humana es finita. Siempre me produce una gran alegría saber que he captado algo de ellos antes de que se hayan ido. Sí, la tiza de mis pizarras se puede borrar, pero también es cierto que así es como se hacen los dibujos: dibujando y borrando y volviendo a dibujar. Es su naturaleza.
(El Cultural, 1-11-2013)
———-
Temo más a la fama que a una cabronada.
———-
Yo entiendo que otros escritores trabajan con los libros y que por la necesidad de consultarlos, llenen cualquier espacio. Pero en mi caso no tiene razón de ser. Y no soy un hombre de citar.
El País, 19-02-1989
(Babelia, 1-9-2012)
———-
Mi escritura surge de una experiencia visual.
(Babelia, 1-9-2012)
———-
La fama requiere toda clase de excesos. Me refiero a la fama de verdad, a un neón que te devora, no a ese renombre sombrío de los estadistas en declive o de los reyes timoratos.
(La calle Great Jones)
(El Cultural, 10-1-2014)
———-
Qué egolatría! Si tienes cabeza, mejor no dejar rastro.
(El Cultural, 10-1-2014)
(El arte de nuestro tiempo)
El País, 29 de junio de 1996
(El Cultural, 15-2-2013)
———-
Los valores son la quintaesencia teórica del arte. Cuando degenera en mercancía, además, el arte sólo tiene de arte la apariencia.
(Biografía del silencio)
———-
A mirar se enseña recuperando la inocencia primordial, es decir, limpiándonos de prejuicios y precomprensiones. Persona madura no es la resabida, sino quien ha sabido mantener y renovar la inocencia.
(El Cultural, 15-2-2013)
(El País, 23-10-1986)
———-
El hombre es más complicado que el mayor de los soles. No ya el cerebro, una minúscula célula es más complicada que el sol. Éste es muy grande, pero muy simple. La célula está viva.
(El País, 23-10-1986)
———-
Dylan, un judío de familia burguesa, criado en el frío y la montaña, era una esponja. Cuando se fue de su casa, casi imberbe y con la única compañía de de una guitarra de palo y una armónica, aprovechó su periplo errabundo para apalancarse en los sofás de casas ajenas y formarse por su cuenta. Pero elegía: deglutía las blibiotecas ajenas, de Rimbaud a Dylan Thomas, pasando por Von Klausewitz o Sun Tzu, lo que cayese. Machacaba, hasta memorizarlas, vetustas grabaciones del cancionero tradicional de discotecas de caseros y amigos. […] Pero su plan era mucho mayor: lo mezcló todo en las neuronas privilegiadas que bullían bajo sus rizos y creó un compuesto nuevo.
(ABC, 16-11-2013, Luis Ventoso en “El invierno de Dylan”)
(El Cultural, 14-3-2014)
(Criticar al crítico)
———-
[…] Parece posible apenas que un poema pueda acontecerle a un joven.
(Poesías reunidas)
———-
Sé que un poema, o un pasaje de una poesía, puede tender a realizarse primero como un ritmo determinado antes de alcanzar expresión en palabras, y que ese ritmo puede dar a luz la idea y la imagen.
(1992)
———-
El poeta es mucho más
el que inspira que el inspirado.
———-
Yo sólo escribo sobre estas cosas cuando la circunstancia exterior coincide con la circunstancia interior.
(Babelia, 8-12-12)
(1992. Aerolitos, C.E. de Ory)
———-
[…] Esos problemas derivados del corazón humano en conflicto consigo mismo, que son los únicos de donde puede surgir una buena literatura, por ser de ellos de los únicos de que merece la pena escribir, con todas las angustias y sudores que el abordarlos supone.
(El País, 4-7-1992)
———-
El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre estas cosas. Su privilegio consiste en la ayuda que puede prestar al hombre para que perdure, aupando su corazón y recordándole que son el valor, el honor, la esperanza, la dignidad, la compasión, la piedad. La voz del poeta no tiene por qué ser un simple testimonio del hombre, sino que puede constituir también uno de los puntales que le ayuden a sostenerse y a prevalecer.
(El País, 4-7-1992)
No conservo nada.
Me gustaría nacer todos los días.
(ABC, 26-10-2013)
(El Cultural, 24-01-2014)
(El País, 22-7-1989)
(El País, 23-11-2013)
———-
Los libros dejaron de verse, y los libreros. La gente lo agradeció y no hubo nostalgia social de ningún tipo. Por alguna razón, se había modificado el pasado, y era como si los libros nunca hubiesen existido o se hubiese desvanecido toda su materia.
(El País, 23-11-2013)
(Babelia, 23-05-1992)
———-
Lo que has sentido y pensado, hija, inventará un nuevo estilo por sí solo, de manera que cuando la gente habla de estilo lo hace con un poco de sorpresa por la novedad, creyendo que es solo estilo a lo que se refieren, cuando en realidad están hablando del intento por expresar una nueva idea con la fuerza tal que tendrá la originalidad del pensamiento. Es un negocio terriblemente solitario…
———-
¡Oh, si yo escribiese como sé que debe escribirse, qué bien que escribiría!
———-
¡Cuántas veces, preocupado por lo que tenía a la vista, me he precipitado a intercalarlo de inmediato en una obra, dándome cuenta al fin de que había que quitarlo! El color, como los alimentos, debe ser digerido y mezclado con la sangre del pensamiento.
———-
Mi imaginación se apaga ya, mi inspiración baja, mis frases me aburren y si conservo las que he escrito lo hago por la misma razón que me gusta rodearme de recuerdos, de igual modo que no vendo mis trajes viejos.
———-
Sí, trabaja, enamórate del arte. De todas las mentiras existentes, quizá sea ésta la menos embustera. Trata de enamorarte de él con un amor exclusivo, ardiente, fiel. No te fallará. Sólo la Idea es eterna y necesaria. Ya no hay artistas como los de antaño, de aquellos cuya vida y alma era el instrumento ciego del apetito de belleza, órganos de Dios mediante los cuales se probaba a sí mismo su existencia. Para ésos, el mundo no importaba. Nadie supo nada de sus dolores. Se acostaban tristes todas las noches y contemplaban la vida humana con una mirada de asombro, igual que nosotros contemplamos los hormigueros.
———-
No soy un ruiseñor sino una curruca de agrio chillido que se esconde en lo más recóndito del bosque para no ser oída si no es por ella misma.
———-
[…] Tachaba sin piedad, sin preocuparse mucho ni poco de la cantidad y calidad de personas que poseían la pieza en cuestión y que la habían aprobado. […] Bach, sin afectarse por estas apreciaciones, de una exactitud discutible, continuaba retocando sus obras siempre que lo juzgaba conveniente.
———-
Tenía siempre delante de sí (Bach) un ideal de perfección que se esforzaba por alcanzar. Ponía toda su alma en su trabajo, sin sacrificar nunca a la moda, y hacía poco caso de los sufragios de la multitud.¿Por qué razón habría de dar menos de lo que poseía o podía dar?
(Quimera, nº 88)
(El orden del discurso)
———-
Quiero hacer un diagnóstico, y mi trabajo consiste en sacar a la luz, mediante la incisión misma de la escritura, algo que sea la verdad de lo que está muerto.
Esta convicción interna es moralmente ejemplar, la convicción de que el arte no es un divertimiento ni una incursión frívola hacia miles de posibilidades. Para el verdadero artista sólo hay una posibilidad, que él ha visto y debe defender como revelación personal.
(ABC, 20-5-1994)
———-
[…] El baile debe llevarse muy dentro. […] Sobre todo por agradecimiento. Pero en el fondo, el baile, como todo en la vida, exige voluntad y tener vergüenza para saber que, si te dedicas a él, lo tienes que estudiar profundamente, y volcarte en él y hacerlo lo mejor que puedas. Yo tuve la suerte de tener un buen oído y un físico aceptable, y a partir de esto todo ha sido trabajo, mucho trabajo. La gente dice que soy un artista. Esa palabra ni la conozco ni la quiero conocer. Lo que sí conozco es mi trabajo. Y a lo mejor entre éste y el público que lo recibe hay un espacio vacío que es el arte; no lo sé, ni sé si se llena cuando bailo.
———-
He estado a punto de crisis que me llevaban al psiquiatra, casi al suicidio. Venía al estudio y me ponía a llorar aquí mismo. Este estudio me parece que tiene un 80% de sudor y un 20% de mis lágrimas.
———-
[…] He estado viendo, mirando, absorbiendo. […] Hay que ver y oír mucho. […] Hay que ver y oír mucho. Es fundamental para aprender y crecer.
El País, 21-05-1994
———-
La poesía es una especie de vómito bienoliente.
(La Esfera, 5 de abril de 1997)
(Vivir el cuerpo de la realidad, 2014, p. 138)
(El País, 7-12-2013)
———-
[…] Lo que tenemos representar en el poema es lo sencillo dicho de manera deslumbrante.
(El País, 16-11-1991)
———-
[…] Tratar de ser el mejor escritor del mundo, porque si tú tratas de ser uno más, el segundo, el tercero o el cuarto, pues te quedas en el segundo o en el décimo.
(Babelia, 16-11-1991)
———-
Mantener ese equilibro entre la razón y el inconsciente es una cosa sumamente importante. Y otra cosa importante es el rigor como un riesgo: el perfeccionismo es la peor desgracia que me pudo haber ocurrido. Es un sufrimiento constante, una pasión milimétrica: todavía falta esto, todavía no he llegado. Terrible.
(Babelia, 16-11-1991)
(El País, 3-7-1986)
(El Cultural, 07-02-2014)
(El País, 26-11-1994, pág. 30)
———-
En mi época, los creadores vivían sobre todo su obra y poco la vida; hoy, parece que los artistas han renunciado a su obra para llevar vida de ejecutivos.
(El País, 26-11-1994, pág. 30)
———-
La estética es posterior a la ética.
(El País, 26-11-1994, pág. 30)
———-
Para llevar a cabo una obra de creación no se necesita, propiamente, soledad; la soledad es indispensable para conseguir el “paso armónico” de la vida ordinaria al espacio de la creación; es para ese paso, para ese tránsito difícil, para lo que necesitamos estar solos; después, la obra misma, la creación misma puede muy bien realizarse, ella y nosotros, rodeados de gente por todas partes.
(El País, 13-8-1994, recogida por Andrés Trapiello)
(Babelia, 8-12-2012)
———-
En realidad se escribe sobre pocos temas, pero a medida que pasa el tiempo, a medida que se vive más, se lee más, se aprende más, cada uno de esos temas se ve desde ese punto diferente. Y ese punto nuevo exige su propia expresión, que no puede ser ninguna de las anteriores. La insatisfacción nace de ahí.
(Babelia, 8-12-2012)
———-
En poesía la voluntad sirve menos todavía que la mandíbula. Mire, yo no quiero fingir una ingenuidad que no tengo, pero tampoco quiero fingir que sé lo que no sé.
(Babelia, 8-12-2012)
———-
La poesía, el arte, todo aquello que enriquece al ser humano es una forma de resistencia. Con la poesía no vas a poder comer ni vas a hacer la revolución, pero enriquece interiormente a aquel que alguna vez se le acerca. El hecho es que en Internet aparecen una cantidad de poetas a los que nunca antes se podía acceder. En todas las lenguas, grandes, poetas…y muchos espontáneos.
(Babelia, 8-12-2012)
———-
Las palabras son como el aire, son de todo el mundo. El problema no es la palabra sino el tono, el conjunto del que forma parte, a dónde va esa palabra, en compañía de quién.
(Babelia, 8-12-2012)
(Historia de la literatura de vanguardia, G. de Torre, I, pág. 42)
(El País ARTES, 4-11-1989)
(Revista Ajoblanco, nº 5, 1988)
(El País, LIBROS, pág. 2, 14-1-1990)
———-
Escribo para haber escrito.
———-
[…] Lo que ocurre cuando se escribe un poema es que uno está mucho más atento a lo que está haciendo que a lo que está diciendo; es más una cuestión de hacer que de decir. Uno quiere hablar de algo pero no aspira a decir nada en particular, sino que lo que pretende es producir un cierto efecto hablando de ese algo. Para ello es necesaria una mediación que consiste en inventar lo que el poema dice.
(Revista Ajoblanco, nº 5, 1988)
———-
Lo primero de un poema es estar bien hecho; lo segundo, ser divertido. Lo que me gustaría, claro, es que me sorprendiera.
(El País, 10-7-1986)
———-
La poesía de la experiencia no consiste en escribir acerca de lo que a uno le ha ocurrido, entre otras cosas porque a nadie le ocurre un poema. Un poema es un ente que pertenece a un orden de realidad estético que no es el orden de la vida. Por tanto, a nadie le ocurre un poema, y nadie puede escribir de lo que le ha ocurrido.
(El País, 10-7-1986)
———-
Los jóvenes son los que importa que se lean entre ellos. La lectura apasionada que los jóvenes hacen entre sí es muy importante para todos ellos, porque les ayuda a desarrollar su poesía y seguir adelante con ella. Y probablemente les es más útil que la de ningún crítico que publica una nota sobre su libro.
(El País, 10-7-1986)
———-
Por lo general, el deseo de publicar viene de la creencia equivocada de que uno, si publica un libro, tendrá una figura social de poeta. Pero no es así. El deseo de publicar, no obstante es muy respetable. Luego, en la vida, uno siempre piensa que ha publicado demasiado pronto. Más tarde, uno se dice:
¿Por qué no esperaría más”.
(El País, 10-7-1986)
(El País Libros, 1-5-1986)
———-
Quién se mueve sólo por amor propio, por necesidad, por el ejemplo de otros y por la falta de instrucción no se mueve por lo único que en verdad cuenta, esto es, por una real vocación de escritor.
Si hay vocación surge, por lo común, en la adolescencia; pero lo que, tumultuoso, ese estallido inicial nos dicta no es propiamente literatura.
(El País Libros, 1-5-1986)
———-
Al escritor le fascinan las imágenes y palabras, y dejará de serlo si, pasado el tiempo, dejan de embriagarle como cuando era un muchacho.
(El País Libros, 1-5-1986)
(Metrópolis, 1988)
extenderse.
(El País, 25-9-1988)
———-
Nada se pasa tan deprisa de moda como lo que se escribe a la moda.
(El País, 25-9-1988)
(Babelia, 21-1-2012)
El impulso de diferenciarse puede no ser el mayor y más profundo elemento en las dotes de un artista, pero raramente suele faltar.
(1992. Historia del arte)
———-
El artista es su mejor crítico. Si dialoga con su obra es un artista, si dialoga con su público es probablemente un impostor.
(ABC literario, 7-8-1993)
———-
Lo que menos importa es si un artista es de un país o de otro, se trata de logros de la humanidad en conjunto.
(El País, 21-6-1997)
———-
Uno necesita probar muchas clases de té antes de saber apreciarlo.
(El País, 21-6-1997)
———-
El arte se ha convertido en un valor de Bolsa. La búsqueda de novedades es muy difícil.
(El País, 21-6-1997)
———-
El arte nació como un puente de unión entre los seres humanos y lo inexplicable.
(El País, 21-6-1997)
(1993)
(El País, 28-8-1986)
———-
[…] Aquellos tres años de inactividad fueron para mí el primer impulso para escribir. Había que llenar el tiempo de inmovilidad forzosa de alguna manera, y lo llenaba con la lectura y con la escritura. Sin ánimo de publicar. No tenía ningún interés, ninguna ilusión por convertirme algún día en un poeta. Escribía para llenar las horas.
(El País, 28-8-1986)
(El Cultural, 8 al 14-11-2013. Entrevista con Juan Sardá)
———-
Es inevitable y tienes que aprender a llevarlo. La salud es peor y te cansas antes. Pero maduras en tu trabajo y en tus relaciones personales. Tienes que seguir con tu propio camino. Sigo siendo la misma persona pero gracias a Dios he cambiado. Ahora entiendo mejor las cosas. Cometí muchos errores de los que me arrepentí y luego supe perdonarme; he tenido grandes alegrías y placeres, una relación maravillosa con mi segundo marido, he sido muy afortunada y muy feliz. Y he tenido la suerte de ganarme la vida haciendo lo único que creo que sé hacer.
(El Cultural, 8 a14-11-2013. Entrevista con Juan Sardá)
(El País, 26-6-1986)
(1990. Interviú, agosto)
———-
La quintaesencia de la poesía consiste en viajar siempre con velocidad angélica al pasado y al futuro.
(Interviú, 13-8-1990)
(El País, 21-11-1987)
———-
Terrible y hermosa es la suerte de los olvidados cuando la luz del tiempo vuelve a posarse sobre ellos.
(El País, 29-1-1994)
———-
Soy de los que creen que la inspiración se consigue trabajando; es un estado de gracia que uno convoca mediante ritos.
(El País, 21-11-1987)
———-
Ser escritor se puede volver una carrera.
(El País, 21/11/1987)
———-
Quiero crear, no perpetuarme.
(El País, 21/11/1987)
(El País, 16-11-1991)
———-
La literatura tiene mucho que ver con futilidades, ese es uno de sus secretos. A un buen escritor, pienso yo, se le reconoce en que cada frase está trabajada, da en la diana, como se dice. Pero a un buen escritor le falta mucho para ser un gran escritor. Lo propio de un gran escritor es que tiene muchas frases que no son buenas, que no son extrabuenas, que no dan en la diana, que no son precisas. El problema del buen escritor es que sus frases son demasiado buenas. La mayor parte de la literatura es simplemente brillante y bien hecha, buenas frases, bien escritas, virtuosismo. Eso es lo contrario de lo que debe ser la literatura. La gran literatura ha de tener muchas frases fútiles. Y eso es muy, muy difícil de lograr.
(El País, 16-11-1991)
———-
Al escribir yo sólo quiero cumplir conmigo mismo. Quiero poner en un libro algo sobre lo que no tengo más que un par de imágenes aisladas y separadas, pero que llevo marcadas muy dentro de mí como sombras. Quisiera el todo, hasta en un texto muy pequeño.
(El País, 16-11-1991)
———-
Se hace un bien al no escribir muchas cosas, al no hablar de lo que no se puede hablar, aplicando libremente a Wittgenstein. El no hacer algo es también un bien.
(El País, 16-11-1991)
———-
¡Sal del lenguaje! Sólo así podrás regresar a la literatura.
(ABC Literario, 29-5-1993, citada por Víctor García de la Concha)
———-
[…] No veo que un escritor sea propiamente un artesano. Lo es en lo que no hace, en lo que evita; ahí se nota su artesanía. En lo que hace se le nota que probablemente es un loco, una figura al margen o marginal.
(El País LIBROS, 16-11-1991)
———-
Lo que me ocurre es que tengo mayores vivencias con las cosas pequeñas que con las grandes. Ante lo pequeño me brota el lenguaje. No hago de esto un dogma, pero normalmente es así. Esas asas empiezan a emitir señales, de la misma forma que una piedrecita lanzada al agua va formando círculos cada vez más grandes. Así es mi naturaleza, aunque en ella hay también de pronto saltos a lo general […].
(El País, 16-11-1991)
(El País, 30-10-1986)
(Metrópolis, 1990)
(Babelia, 19-12-1992)
(El Cultural -Nuria Azancot-, 15-2-2013)
———-
Ante un poema no basta la mirada, es necesario tener en cuenta la armonía y la melodía de la palabra […].
———-
La poesía no se puede explicar. Tampoco se puede describir lo que es el encanto de una persona, porque tal vez lo que a mí me atrae no le diga nada a otro.
———-
Cada poema es un fragmento del gran poema que es nuestra obra.
———-
A la poesía, como al amor, no se la puede forzar. A base de voluntarismo puedes escribir notas, o prosa, pero no poesía. Es la diferencia salir a ligar o a enamorarte. No puedes salir ex profeso a enamorarte o a que se enamore alguien de ti. Yo en un poema voy a jugármelo todo.
(El País, 10/3/1991)
———-
He trabajado en mil cosas a lo largo de mi vida, y siempre he preferido lo que no tuviera relación con la literatura: así, cuando salía a la calle me sentía libre para dedicarme a lo mío.
(El País, 10/3/1991)
(Metrópolis)
(1993)
(El País, 1-2-1992)
———-
[…] Esa estirpe de hombres cuya lucidez está indefectiblemente ligada a la conciencia del exilio, que despierta de la ilusión de esa afirmación complaciente en las propias raíces -que tan devastadoras histerias viene dando en nuestros días- para asumir cuán poco les une, en verdadera profundidad, a su propio entorno, a los artificios de su país y su cultura o a los hábitos gremiales de su propio oficio.
(El País, 1-2-1992)
(Autobiografía)
(ABC cultural, p. 20, ¿28 de abril de 2012?)
(ABC cultural, sábado 28 de abril de 2012, p. 11, recogida por César Antonio Molina)
———-
Pensamiento que debe volver, volverá.
———-
Así es el poeta. Por sobrevivirse, no se vive, se desvive; que ya, matándose, sobrevivir viviendo.
———-
Dejar abierto un poema es don de poeta; cerrarlo, arte de albañil.
(Ideología)
———-
Cuando se está uno expresando en un libro o con un libro, expresémonos a diversas horas del día o con distintas luces y, si es posible, en sitios diversos. Y si aún es posible, entre jentes diversas.
(Ideología, p. 123)
———-
Cierta crítica parece que olvida la virtud suprema de la forma es “desaparecer”.
Un artista, músico, poeta, pintor no es un fabricante de vasos sino un creador de sustancia y de esencia. El poema no es una sustancia que se sostiene gracias a un molde esterno, sino una sustancia que, sin necesidad de molde, se mantiene dentro de su propia forma interior.
La poesía es elástica y la cohesión de su forma procede de su centro, como en el cuerpo humano, que será siempre el verdadero modelo para toda creación de hombre.
Y, cuando más señalada sea una forma artística cualquiera, por ejemplo el soneto, más debe cumplir con esa necesidad.
La cohesión de la forma debe depender de su propia sustancia interior, como en los cuerpos elásticos, y la poesía no tiene necesidad de hueso esterno, como tantos poetas esqueléticos, porque hueso esterno es ya muerte, supervivencia del sostén o del molde.
La poesía no es estatua, sino tejido, sustancia orgánica, y su permanencia está sólo en su belleza profunda, como en los más hermosos sueños.
(Ideología)
———-
[…] Amo el orden en lo exterior y la inquietud en el espíritu […].
(Ideología)
———-
Conseguir un estado de cartón piedra, o de piedra, es una cosa. Conseguir un estado de agua, aire o fuego, otra y mejor.
———-
El niño es, antes y en jermen, todo lo que quiere ser, más que el hombre, el poeta: instinto, voluntad, secreto, verdad, fantasía, soledad, capricho, libertad, presente.
(Ideología, p. 119)
———-
La arquitectura (“estructuración” otra palabreja de ahora) no es lo primero en poesía, ni lo último, aunque lo parezca a algunos.
Por no haberlo entendido así, Góngora no fue, no es, ni será nunca, un poeta universal, ni aún de las minorías de lo completo. Lo fue, y se cita por serlo a toda hora y en todo los países, San Juan de la Cruz, quien creyó (y tuvo, tiene y tendrá siempre razón) que lo primero en poesía y en todo es el espíritu, la inmanencia inefable que se espresa en palabra verdadera, el estado de gracia.
———-
Dejemos el ruiseñor misterioso a la juventud (a la madurez ¿el petulante gallo? ¿El mirlo silbón a la vejez?).
Yo, todavía a mis 59 años, soy capaz de pasarme las noches en vela (junto a mi mirlo y a mi gallo dormidos), oyendo el ruiseñor de mi juventud.
(Ideología, p. 116, 1992)
———-
El arte mejor da siempre una primera imprecisión sorprendente y como ajena, como la daría la belleza absoluta. Luego viene la conquista mutua y ya estamos salvados; lo estraordinario nos hace extraordinarios a nosotros.
(Ideología, pág.111, 1992)
———-
A mi juicio, el don más poderoso del artista es como el del científico en general, la invención: la facultad de equilibrar memoria y olvido. Y el instante exacto de su hallazgo, el que surge, por lo tanto, como una sensual luz abstracta, entre el descuido justo de la realidad presente y el justo recuerdo de la realidad distante.
Una obra científica o artística durará, primera, y sin falta, en calidad de invento, luego, como goce y gloria.
(1992. Ideología, pág. 95)
———-
El escritor en verso que se forma mediante un ejercicio intelectual con desdén de lo emotivo (Valéry) no es un poeta sino un literato.
Pero eso no quiere decir que el poeta no corrija, mejore y suceda su escritura. El poeta es fatalmente sucesivo y su papel, vijilar su creación emotiva súbita.
Vigilarla, o forzarla. La poesía verdadera se hace sola, como la flor o el fruto luego de una rama. El árbol da la flor y el fruto pero no los hace, no tiene voluntad de hacerlos, sino que cada primavera y cada otoño su rama da otra flor y otro fruto que son los mismos y probablemente mejores.
El poeta debe ser el sostén y el vehículo de su poesía; suya porque viene por medio de él, pero no porque él sea su autor. Quien hace la flor y el fruto es la tierra, el agua, el fuego, el aire, toda la naturaleza terrestre, como el cosmos y el caos, y un dios posible.
Es decir, que el poeta es tan salvaje como él árbol, pero además un hombre civilizado, culto, cultivado por sí mismo que vijila a su salvaje. Y esta posibilidad de que su intelijencia pueda vijilar a su instinto ha sido también sucesiva, como la flor y el fruto y como debe ser la poesía.
———-
En el uso de la palabra escrita lo importante, creo yo, es que la palabra corriente parezca que se usa por primera vez ,y que la rara parezca corriente, que no se tropiece uno en ella, que ninguna parezca extraña ni se sienta mal en donde esté colocada.
No por usar palabras complicadas se es un escritor rico ni raro; la rareza y la riqueza están en el don de combinaciones infinitas.
(Ideología)
———-
El hallazgo poético (y la poesía si fuera ciencia sería en esto superior a toda otra ciencia) no tiene aplicación, por fortuna; y , en su inutilidad artesana, es bueno sólo para el que lo encuentra.
(Ideología, p. 120)
———-
En el uso de la palabra escrita lo importante, creo yo, es que la palabra corriente parezca que se usa por vez primera, y que la rara parezca corriente, que no tropiece uno en ella, que ninguna parezca extraña ni se sienta mal en donde esté colocada.
No por usar palabras complicadas se es un escritor rico ni raro; la rareza y la riqueza están en el don de combinaciones infinitas.
———-
La forma es el hueso en la poesía. Cuando el verdadero poeta se muere, alma y carne suyas quedan en la poesía. Y él, gastado, se convierte en hueso. Dejemos, pues, el hueso visible, escritores retóricos, para el perro de la muerte.
(Ideología)
———-
Creo en el “gran poeta”, que no es el que llega a más público, sino el que crea más público.
(Ideología, p. 117)
———-
En poesía, no importan nada asonancia ni consonancias, por dentro ni por fuera, ni repeticiones, ni nada. Lo importante es la exactitud, la precisión.
Que la palabra no se malogre, no turbie, ni entorpezca en suma, la expresión de la emoción, pensamiento, metáfora, sentimiento, lo que sea.
(Ideología)
———-
El poema debe tener una idea presidente, una sola idea. Si no se convierte en un enredo de imágenes, un laberinto de ocurrencias, un amasijo de escapes; es una insigne musaraña, o, lo más frecuente, en una gran estupidez.
(Ideología)
———-
En la adolescencia y en la juventud primera, cuando el porvenir es aún confuso y la obra nula, cuando la muerte puede frustrar y borrarlo todo […].
Luego, cuando se entiende la vida, y se ha vivido todo, y se sabe que todo es una repetición límite, cuando la obra en marcha, o realizada en parte, le da a uno la seguridad de su relativa supervivencia moral […].
(Poesía, nº 33, pág. 36, marzo 1991)
———-
El verso (o la prosa) no deben preocuparse de su estensión, largo o ancho, sino de su intención, dentro, centro. Cada verso (como cada prosa) deben ser cerebro, corazón apretado y suficiente, semilla de pensamiento o sentimiento.
(Ideología)
———-
En el poeta el hombre es sólo una ayuda de cámara. Puede cumplir con los otros como ayudas de cámara entre sí.
(Ideología, p. 114)
———-
El verdadero buscador de poesía siempre está más descontento de su hallazgo, que el relijioso o el filósofo del suyo. Esto señala la superioridad de la poesía.
(Ideología, p. 116)
———-
En los niños, el afán de espresión supera el conocimiento de palabras, y ésta es la causa de que inventen palabras nuevas o de que dilaten arbitrariamente las que saben hasta llenar con ellas los moldes mayores de su sentimiento.
(Ideología)
———-
En poesía, prefiero siempre el neolojismo a la reelección de un vocablo gastado.
Recojer vocablos en el diccionario es fácil. Crear palabras justas, necesarias, vivas, es don principal de un poeta.
Palabras nuevas corrientes que se unan a las corrientes anteriores de una manera natural.
(Ideología)
———-
Hacer presente el pasado y el porvenir es la función del poeta.
(Ideología)
———-
Hay poetas realistas y alegres que dan en el blanco. En el blanco que es siempre visible o calculable.
Pero el poeta auténtico aspira a lo incalculable y lo invisible, donde no hay tiro al blanco, blanco que poner negro y hueco.
Que la poesía –la poesía, entiéndase bien- no es cosa de tiros.
(Ideología)
———-
La desgracia del poeta está en que tiene que vivir al mismo tiempo en dos mundos. Y en que, siendo superior en pensamiento y sentimiento como poeta que vive en su mundo, exije de su hombre y de su nombre que sea superior en acción y manera en el mundo del hombre.
(Ideología)
———-
Lo indecible requiere espresión inexplicable. (Doble verdad de la poesía.)
———-
La poesía no es un problema sino una gracia. Y la “conciencia poética” no consiste, a mi juicio, en considerar las cosas de una manera seudocientífica, sino en sorprenderlas aguda, airosa, seguramente (las cosas tienen muchos secretos) su verdadera poesía.
(Ideología, p. 113)
———-
Un poeta puede completarse a sí mismo, si quiere, porque es mitad creador y mitad crítico.
(Ideología, p. 17)
———-
Yo creo que así como la función de poeta es “poetizar sucesivamente”, la del crítico es “criticar sucesivamente” también.
Crítica y poesía son sólo un devenir. Y lo que vale de ellas es lo que encienden y lo que estimulan (en el poeta, en el crítico y en el lector).
El poeta y el crítico son hombres y están llenos de pasiones, virtudes, vicios. De todo esto resulta una emoción de vida. Crítica debe ser “emoción”, emoción recibida, luchada, dada y comunicada.
(Ideología, p. 89)
———-
La verdadera poesía es la que estando sustentada, arraigada en la realidad visible, anhela, ascendiendo, la realidad invisible; enlace de raíz y a la que, a veces, se truecan; la que aspira al mundo total, fundiendo, como en el mundo total, evidencia e imajinación. Por eso es indecible: deja la mitad, al menos, en el absoluto, eterno presente májico, En ese “por decir” que tentará siempre, como en el amor, al hombre fatal y más cierto; por eso nos deja la emoción, temblor de realidad y misterio, que nos coje en los instantes supremos (amor, fe, arte) de nuestra vida completa.
(Ideología)
———-
Los que descuidan la forma, Stendhal por ejemplo, hasta el estremo de lo tosco, no hacen sino hacérnosla obstáculo. Tropezamos en ella a cada paso, la vemos. Los que la enjoyan y la recargan, por ejemplo d’Annunzio, nos internan en ella, nos dejan con ella sola.
El ideal de la forma está, a mi juicio, en hacerla tan sencilla (dos ruedas tan conformes que se fundan con su movimiento en una), tan perfecta que no se sienta rodar, que, quieta, no exista.
(Poesía, nº 33)
(Babelia, 21-1-2012, recogida por Iván de la Nuez)
———-
Sólo buscando las palabras se encuentran los pensamientos.
———-
Hay que morir inspirando amor (si se puede).
(1987. Retrato del artista adolescente)
(El País, 25/1/1992)
(El Paseante, nº 4)
(1993. Catálogo Taschen)
———-
Tropezar con obstáculos es una saludable prueba para toda fuerza, siempre y cuando el obstáculo tenga que ver con la naturaleza de la cosa.
(1993. Catálogo Taschen)
———-
En casa hice el tonto con algunos colores. Fue enojoso. Tampoco los poemas me salieron. Cómo “esa tarde de verano” metí la mano en una nube de mosquitos sin agarrar uno solo. Y sin embargo se oye el murmullo de mil voces.
(1994. Diarios)
———-
En este momento se desencadenó allá afuera la primera tormenta del año. Un fresco viento del oeste me alcanza, me trae el aroma de tomillo y los silbidos del tren, juega en mi cabello húmedo. ¡La naturaleza, con todo, me quiere! Me consuela y me promete.
En días como éste soy inmune. Comenzando por sonreír exteriormente y riendo más libremente por dentro, con una cancioncilla en el alma y silbando un trino, me echo sobre la cama, me estiro, cuido el vigor adormecido.
Hacia el oeste o hacía el norte, adonde quiero que sea: ¡tengo fe!
(1994. Diarios)
———-
Cada individuo, con sus iniciativas, crea su época. Me río de las formas de ver las cosas. Lo único que se puede decir es que existe una humanidad con una serie de costumbres.
(El País, 24-8-1991)
(1988. Mi vida, Tusquets)
———-
Pero los artistas de hoy en día, como vanguardia espiritual, tienen la misión de mostrar el camino a un público más numeroso que nunca.
(1988. Mi vida, Tusquets)
Pero deben encontrarlo.
Y nadie quiere buscar.
(1953)
(ABC Cultural, 17-11-2012)
———-
La posteridad es un invento para el que se queda; ya señaló Marcel Duchamp que al final “los que se mueren son siempre los otros” La soledad en la vida y el silencio de la muerte. La vida la vives o la mueres, como la obra. La muerte fija todo y anula el sentido. No hay manera de contemplar las cosas que vienen, pasan y se van sino como un sueño de intervalos felices. No hay otra. Ya sentenció Gracián que “todo es circunstancia”. Un autor quiere, busca ser reconocido en vida. He ahí la razón de publicar. No es una cuestión fácil.
(ABC Cultural, 17-11-2012)
———-
Sabios hasta la broma privada, en una de las comidas que celebraba los domingos en Buenos Aires, allá por los años treinta del siglo pasado, Jorge Luis Borges con Alfonso Reyes, entonces embajador de México en Argentina, éste le preguntó a Borges algo sustancial: “¿Por qué publicamos?” Y lo que hoy se tiñe de cierta sorna no lo es en absoluto, pues Borges le contestó: “Reyes, para dejar de corregir”.
(ABC Cultural, 17-11-2012)
———-
Es cierto y es falso. Se publica, en el caso de ambos -no en el del común, por ganar dinero, por vivir de lo que se escribe y demás-, y en el de los otros, también por mor de un narcisismo, legítimo sin duda, por una inocente vanidad, y en los más pintorescos ejemplos, por una secreta soberbia de saberse imprescindible, necesario, con la juvenil idea de transformar con sus escritos las sociedades”.
(ABC Cultural, 17-11-2012)
(ABC cultural, 9-11-2013)
sobre lo que aún no existe.
———-
Los juicios irracionales conducen a nuevas experiencias… Los pensamientos irracionales deben seguirse absoluta y lógicamente.
———-
Las convenciones del arte son alteradas por obras de arte.
———-
Cada persona concibe el arte de un modo distinto. No hay arte elevado ni arte bajo, ni arte bueno y arte malo, sino diferentes tipos de arte para satisfacer las necesidades estéticas de todos. Lo que alguien considera arte, sea lo que sea, es arte.
———-
La idea se convierte en una máquina que crea arte.
———-
El arte logrado cambia nuestra comprensión de las convenciones alterando nuestras percepciones.
No podemos olvidar que las obras de sensibilidad tienen un tiempo que yo llamaría puntiforme, un tiempo que vuela en búsqueda como de un incaico dios invisible, un tiempo que está fuera del tiempo; pero que es la gravitación del tiempo y su levitación. No se podrá precisar jamás el tiempo que se tragó la redacción de una obra. Es como un hágase que corriese por un hilo incandescente.
———-
Yo no tengo método de trabajo. Escribo cuando tengo apetito para expresarme, para configurar, para penetrar en un coto desconocido. Pero generalmente trabajo en el crepúsculo, y a veces en la medianoche cuando el asma no me deja dormir y entonces decido irme a una segunda noche y empiezo a verme las manos penetrando en el hálito de la palabra.
Podemos decir que el método cubano de trabajo intelectual es la suma de poquedades. Todos los días se escribe un poco, con apetito, con gusto, con voracidad verbal y al cabo de un año nos asombramos de que la caja donde antes cabía el sombrero gigante de la abuela está lleno de signos aljamiados. Con gran sorpresa nos acercamos y es nuestra letra.
Siempre he visto que los que se han puesto en marcha para hacer de un solo rasponazo una obra literaria, no van bien con el estilo cubano, y a los que dicen que esperan a su madurez para escribir sus recuerdos, les llega primero la afasia del primer lóbulo frontal y la pérdida total de la memoria.
Claro, haga todos los días una poquedad; pero no mortifique, no esté con esa poquedad fastidiando a sus mejores amigos, no les lea por teléfono a las pobres gentes que lo acompañan en la vida, no se desate, no sea una terribilia con los pobres seres que vienen a acompañarlos en la vida de todos los días.
(1993. Quimera, nº 30)
(ABC cultural, 2-11-2013)
(El País, febrero o marzo de 1992)
estudié de memoria las astucias que encendían el río-/
no sé por qué jamás escribí cosa alguna a la que regresar./
Puedo pensar que ya acabé con las flores de cera
y que gané un lugar en las faldas menores del Parnaso […].
(Por los muertos de la Unión y otros poemas)
———-
Antes de que llegue el último reposo, llega el reposo de toda trascendencia de una forma de ser, acallando cualquier cambio.
(Por los muertos de la Unión y otros poemas)
———-
Quisimos obsesionarnos escribiendo,
y lo hicimos.
(Por los muertos de la Unión y otros poemas)
———-
El verso ha de acabar.
Aun así mi corazón se exalta, sé que
alegré una vida
atando y desatando una red embreada;
la red colgará del muro, comidos ya
los peces,
clavada como un bronce en un futuro
sin futuro.
(Por los muertos de la Unión y otros poemas)
———-
[…] El vidrioso servilismo de mi voluntad…
Me senté a escuchar demasiadas
palabras de la musa que trabaja conmigo,
y dispuse de mi vida con excesiva voluntad acaso […]
(Por los muertos de la Unión y otros poemas)
(Babelia, 19-5- 2012, p. 10, recogida por Lucía Magi)
(Babelia, 30-06-2012, p. 12, recogida por Andrea Aguilar)
(1993)
———-
Sabe esperar, aguarda que la marea fluya/
-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete./
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;/
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.
———-
La tristeza de volver sobre nuestra obra no proviene de la conciencia de lo poco logrado sino de lo mucho que renunciamos a acometer.
———-
El español prefiere pelear a comprender y casi nunca esgrime las armas de la cultura, que son las del amor.
———-
La tradición, tal como ha llegado a nosotros, no es un valor poético; con ella no se puede construir nada.
———-
La poesía es siempre agua que corre, actual, de esa actualidad que tiene su raíz en lo eterno.
———-
Es preciso buscar el poema fundacional nuestro, que no está ni en la historia ni en la tradición, sino en la vida.
(El Cultural, 27-4-2012)
(Quimera, nº 78/79)
———-
El escudo de armas del antólogo ideal debería tener un par de gafas reclinadas para simbolizar el acto de lectura; un lápiz rampante, para representar la pasión de garabatear notas en los márgenes o al pie de página; y el lema de gustibus non disputandum (sobre gustos no hay nada escrito).
(Quimera, nº 78/79)
———-
Combinando lo mejor de sus lecturas, reconociendo aquello que es valioso y que se ha presentado ante él por azar o por curiosidad, el antólogo se convierte en un creador omnisciente y omnívoro, un Lector para Lectores […]. Todo lector es antólogo, pero pocos llevan la manía de coleccionar hasta el extremo de compilar un libro. Como lectores transformamos aquello que los escritores escriben, lo reducimos a citas cotidianas, le damos el tono del momento particular en que algo fue leído, lo reflejamos en otros textos que tienen una trama o un estilo similar: en una palabra, hacemos que lo escrito sea nuestro. Y puesto que la lectura es un vicio solitario, frecuentemente, invitamos a otros a compartir nuestras lecturas; les damos codazos para que escuchen, para que participen de nuestros gustos o disgustos, para que juzguen nuestras selecciones.
(Quimera, nº 78/79)
(1989. El arte de Matisse)
(El País, 13-9-1986)
(El País, 14 o 21-4-1994)
(Guía Laia de La Realidad y el Deseo)
(ABC Literario, 26-03-1988)
———-
Los premios gordos, cuanto más tarde, mejor.
(El Mundo, 30-31 diciembre 1994)
———-
Una cuestión de gustos: las novelas trufadas de ideas politícas, sociales… son lo primero que se pudre: lo que pervive es el mundo de las emociones y los sentimientos.
(El Mundo, 30-31 diciembre 1994)
———-
No me parece oportuno mezclar las teorías con la escritura, prefiero escribir que decir lo que debe ser o no ser. Otra cosa son los problemas de cocina. El tono, la estructura, el lenguaje, el ritmo…. La cocina del escritor siempre está llena de humo y olores de refrito; mejor no meterse en ella: huele mal.
(El Mundo, 30-31 diciembre 1994)
(El País, 9-11-2013)
———-
En El sol del membrillo también hay un péndulo. Es la plomada que Antonio López cuelga de una cuerda para fijar el eje de simetría que debe ordenar su cuadro. Un péndulo que le dice donde debe detenerse. Un lugar no tanto de apropiación, sino de exposición y entrega: un lugar desde el que mirar. El pintor localiza ese lugar y lo fija con dos clavos. Será ahí donde se situé para pintar. Es un lugar físico, pero también moral. El lugar, como diría Juan de Mairena, no sólo desde el que ve mejor, sino desde el que se ve lo mejor: el aura de las cosas.
(El País, 9-11-2013)
———-
La poesía es memoria, pero también es vocación de vacío.
La perfección adormece y las casas no deben nunca matar el sueño de las praderas y la vieja manta.
(AD, nº 52, pág.11, 1993)
(En “Compendio de ejemplares humanos”, ABC Comunidad Valenciana, 19-10-2013)
———-
Empiezas a escribir cuando te asalta una idea con toda su luminosidad. Luego viene el trabajo pesado, que no consiste sino en limpiar, limpiar y limpiar.
(El Mundo, 4-1-2012)
———-
Una canción debe ser como un mueble, una pieza bien ensamblada, donde todo encaje. Después ha de tener un significado, que cale en la gente y que no cueste descifrar. Y creo que también ha de tener una melodía memorable, para que puedas silbarla y llevártela a la ducha.
(El Mundo, 20-1-2012)
———-
Cada vez que me siento a escribir una canción no es más fácil ni más difícil que antes. Todavía es una actividad hermosa. Te sientas ante el piano y empiezas ding, dang, y comienza a entretejerse un poquito de música, y me entusiasmo, y me digo: “Uh, uh, que parece que sale algo”. Es tan emocionante como el primer día.
(El País Semanal, 4-6-1989)
(1992. La hoguera de las vanidades)
———-
Tengo 64 años… ¡Quiero aprender cosas del mundo! Quiero leer a los cosmólogos, que me hablen de la creación del tiempo, a los analistas del Holocausto, al filósofo que ha emparentado su disciplina con la neurociencia, al matemático capaz de describir la belleza de los números al más zopenco, al estudioso del ascenso y la caída de los imperios, a los aficionados a la guerra civil inglesa. Por favor, que un novelista me cuente por qué empezó la Revolución Industrial, o de qué manera el bosón de Higgs da masa a las partículas elementales, o cómo ha evolucionado la moral o qué pensaba Salieri del joven Schubert que cantaba en su coro.
———-
Este arrebato de apostasía se cuela con sigilo en el amplio hueco que separa la terminación de una novela y el comienzo de la siguiente. No es un bloqueo, ni tampoco una larga noche, en realidad; es más bien cuestión de profunda indiferencia. La felicidad está en otra parte. Pueden pasar meses. Hasta que llega un cambio, un reajuste. Empieza con un pequeño empujón. Un detalle, una expresión, una frase, puede ser el principio de la vuelta al redil. No tiene por qué ser brillante. Basta con que desprenda una forma especial de calor imaginativo.
(ABC cultural, 8-12-2012)
(En el programa “La realidad inventada”, entrevistado por Paloma Chamorro)
———-
Y los demás no tenemos nada que hacer salvo que buscarnos nuestros propios canales de producción y distribución, porque no nos admiten y tienen que admitirnos.
(TVE, “La estación de Perpignan”, 1988)
(ABC, 12/11/1988)
———-
Lo que irrita y molesta en los poemas es el narcisismo, el quietismo -dos callejones sin salida- y el enternecimiento que asoma por sus propios sentimientos… Aparte de eso, la poesía es un regalo de la Naturaleza, una gracia, no un trabajo. Tan sólo la ambición de hacer un poema basta para matarlo.
(ABC, 12/11/1988)
(Babelia, 17-12-2011)
-Nunca hubiera imaginado -dije fingiendo asombro- que la actividad farmacéutica fuera una tapadera para vender papel.
-Todas lo son -dijo riendo francamente-. Su pescadero le vende con cada besugo unos cuantos gramos de papel de estraza. Y usted, como periodista, me obliga a comprarle una hoja cada vez que me vende un artículo.
Me pareció bien seguir exagerando y dije:
-En realidad, la vida toda es un montaje cuyo único objetivo es vender papel.
(1991. Papel mojado)
———-
El coleccionista tiende a poner su identidad fuera de sí. Te enseña sus sellos y en realidad te está diciendo: “Este soy yo; todo lo que ves aquí cronológica y temáticamente ordenado, protegido de los agentes externos y encuadernado en un álbum de lujo, soy yo. Mira, cuando me quiero ver, me cojo con pinzas para no dañarme y luego me vuelvo a colocar sobre este lecho de cartón y me cubro con una capa de papel cebolla”.
A continuación suele decirte lo que se ha revalorizado la colección desde que la empezara, en los tiempos remotos de la adolescencia, y con ello te está diciendo lo que se ha revalorizado él mismo desde entonces. A lo mejor la mira inquisitivamente, como preguntando qué puedes enseñar tú para demostrar que has existido durante todos estos años.
(Levante, 30-12-1990)
(Frase que gustaba a Van Gogh)
(El arte de nuestro tiempo)
———-
Las cosas vienen despacio. Por ejemplo, mi vocabulario de formas no ha sido un descubrimiento repentino. Ha llegado a formarse casi a pesar mío.
(El arte de nuestro tiempo)
———-
Mis títulos los voy encontrado a medida que avanzo en la tarea, mientras ligo unas cosas con otras sobre el lienzo. El título llega a ser entonces un ciento por ciento de realidad para mí, como un modelo -digamos, mujer recostada- la tiene para cualquier otro. Para mí, el título es una realidad exacta.
(El País, 10-1-1993)
(El Paseante, nº 4)
(De una entrevista a Alfredo Bryce Echenique, Quimera nº 56, ¿1980?)
———-
Mis obras me han acarreado muy pocos sinsabores, y la verdad es que no me han afectado.
———-
Yo no tengo ninguna pretensión de pasar a la posteridad, pero me satisface que mi música guste a mis contemporáneos. Prefiero que mi música interese a que simplemente agrade.
———-
Todo se arregla. Mal, pero todo se arregla.
———-
A pesar de todos nuestros progresos en tecnología y en el control de la naturaleza, etc., para mí, la base real de nuestra vida reside en las relaciones humanas. Son ellas las que nos hacen felices o desgraciados. En ellas es donde nos realizamos o dejamos de realizarnos.
(El arte de nuestro tiempo)
(El País Libros, 1-5-1986)
(Cartelera Turia)
(de una carta a su padre, en El sentido del orden de E. M. Gombrich)
(ABC, 26-10-2013)
———-
Lo que importa no es el libro, su proyecto o su forma final, sino la urgencia de registrarlo todo (Stendhal), por gusto, por vicio, porque uno está solo y se aburre, o porque está triste, o porque no cabe en sí de entusiasmo, o porque no quiere olvidar algo que le han contado, o ni siquiera eso, porque es de noche y tiene un cuaderno y una pluma y un tintero, porque da gusto notar cómo la pluma se sumerge en la tinta. Cuando no tiene pluma, escribe a lápiz, dice; escribe en el rato que tardan los postillones en cambiar los caballos en la diligencia.
(El País, 14-7-2012)
———-
El arte quiere parecerse a la vida: por eso tiene normas y jerarquías, por eso, cuando más nos importa, está atravesado por la locura y el desorden. Sin disciplina no hay arte: tampoco lo hay sin arrebato.
———-
[…] Sólo es legítimo esperar lo imposible, y hay que velando para recibirlo, con una lámpara encendida, como las vírgenes prudentes, siempre en vela y al acecho y vigilando la llama tenue y vertical de una luz que no debe ser nunca apagada, porque no sabemos ni el día ni la hora.
———-
El poema lo leemos una y otra vez y no es que tardemos en alcanzar su sentido y por tanto a dilucidar del todo un enigma sino que el enigma central sigue manteniéndose a pesar de que el poema irradia sentido de una manera constante, como emite radioactividad el uranio; el poema se lo aprende uno de memoria y se lo dice muchas veces y cuando más lo conoce más sentido extrae de él y más intacto permanece sin embargo el misterio […] En el poema arde un fuego que no se apaga nunca, como en las notas de una música, que dura con llama desigual lo largo de la vida de cada lector en el que prendió y en los mejores casos a lo largo de los siglos, resistiendo a casi todo, al olvido, a las traducciones, a la fragmentación.
(Babelia, 19-05-2012)
———-
En un solo instante, en la duración y en el brillo de una sola mirada, uno se juega su destino. Pero nadie obtiene nada que no haya deseado siempre, y no perdemos sino lo que secretamente hemos querido perder.
———-
El azar es sagrado: por eso algunas veces lo llamamos destino.
———-
Para un artista o un científico, los largos años de la búsqueda estéril se salvan en un minuto de iluminación. Para un escritor, que está perdiéndose siempre en el desaliento y en el tedio de las palabras, que no sabe nunca nada, que escribe vanamente contra sí mismo y contra propia enfermedad del olvido, toda su disciplina y su búsqueda no valen si en un cierto momento no encuentra algo que no esperaba, no recuerda algo que no sabía. Por eso, para escribir un libro hace falta primero merecerlo. Y luego tener la suerte de que sus dos o tres primeras líneas aparezcan en el papel, ante nosotros, como un objeto perdido y encontrado.
———-
Casi nadie está conforme con los términos de su propio prestigio, y hasta en el éxito más grande hay zonas de resquemor que tal vez agravan los años.
(Babelia, 02-11-2013)
———-
Cada escritor sigue inclinaciones poderosas que se repiten transformándose de un libro a otro.
(Babelia, 11-1-2014)
(ABC, julio 1993)
———-
Siempre estamos hablando de los críticos, de los comisarios, de los galeristas, y resulta que son cuatro gatos, frente a los miles y miles de personas que no están metidas en el mundo del arte, pero que tienen una opinión muy valiosa. Nadie cuenta con esa opinión, y, desde luego, un pintor sólo puede sobrevivir moralmente gracias a que comprueba que se establece comunicación con esa gente a la que nadie hace caso.
(ABC Artes, julio 1993)
———-
El hecho de plantearse qué hace falta la poesía, la pintura, la música, es un síntoma espantoso. ¿Cómo no va a hacer falta? Este cuadro que tenemos aquí al lado no es imprescindible: lo podemos quemar allí abajo, y no pasa nada. Lo que ocurre es que un cuadro no es sólo un cuadro, son todos los cuadros del mundo, y son todos los libros de poesía del mundo… Si todo eso falta, si falta la cultura, la vida sería un espanto.
(ABC, julio 1993)
(Babelia, 13-10-2012)
(El Cultural, 16-11-2012)
———-
“El escritor está más próximo al mundo si lleva en su interior un caos” (Canetti). La escritura alcanza su meta cuando surge el mito, con su carga de universalidad y misericordia. En ese momento, el yo y el nosotros convergen, rescatando a la humanidad de los brazos de la muerte. Es una victoria efímera, pero que constituye la única excelencia posible.
(El Cultural, 16-11-2012)
———-
La existencia es un corto vuelo que esconde “una aterradora insignificancia”.
(El Cultural, 17-01-2014, en su reseña de Años luz, de James Salter)
———-
Cada elección implica la demolición de otras alternativas. Es imposible corregir esa paradoja. Conviene ser irreflexivo, ciego y resuelto […] (El Cultural, 17-01-2014, en su reseña de Años luz, de James Salter)
(1993. Antología esencial, Losada)
(Metrópolis, febrero-marzo 1992)
(Babelia, 16-11-2013, entrevistada por Lola Galán)
(El pozo)
(El País, 5-11-1994)
(Babelia, 1-9-2012)
———-
La buena prosa es como el cristal de una ventana.
———-
Goethe tenía 37 años cuando vio por primera vez el mar en Venecia.
———-
Baudeleaire leyó a Espronceda.
(Aerolitos)
———-
Una cosa es la vocación y otra la fatalidad. ¡Escuchen, poetas, esto! ¡Escúchenlo, artistas!
———-
A medida que se avanza menos se sabe. Esto es ya un tópico. Pero es bueno saberlo.
———-
Si te gusta ser llamado poeta desde joven, cuida de vivir poco. Toda una larga vida con un pequeño mote es ridículo.
———-
Seguir adelante, seguir extraviándose.
———-
Valora los pájaros de tus ideas.
———-
Rimbaud rima Venus con anus.
———-
Sé poeta un instante y hombre todos los días.
———-
Si quieres procurar un estilo a tu obra, procura coherencia en tus sentimientos, no en tus frases.
———-
Me interesa menos la belleza que la energía.
———-
No productividad sino escritura criaturial.
———-
Aprende a ser colectivo, a ser anónimo.
———-
Desconócete a ti mismo.
———-
Di algo que no sepas decir.
———-
Maestro no: maelström.
(El Cultural, 15-11-2013)
———-
[…] Preconizo tres cosas que me parecen fundamentales: la curiosidad intelectual que te mantenga vivo el espíritu crítico; la fe o lo que defino como una confianza en la realidad que no te es hostil y, sobre todo, que te enseñen a aprender a aprender. Si tienes esas tres cosas, cualquier universidad es un trámite.
(El Cultural, 15-11-2013)
———-
Yo no acepto la distinción entre ciencia y arte, van por caminos distintos pero intuyen algo parecido.
(El Cultural, 15-11-2013)
———-
Los literatos envejecen antes que los músicos. Hoy puedo escuchar un compositor del siglo XV, pero pocos literatos me siguen hablando directamente. Y como en mi club están los autores cuya antorcha deseo recoger, me siento más identificado con los músicos. Hay autores que resisten: Shakespeare, Homero, Cervantes…
(El País, 7-12-2013)
———-
Lo que me interesa es deshacerme del ego. Hay que dedicar la primera parte de la vida a crearte un ego fuerte o te come el vecino, pero la segunda parte es para deshacerte del ego, porque sino la muerte es un asunto insoluble. Al deshacerte del ego, me reaparece lo transcendente y con ello la muerte se esfuma.
(El País, 7-12-2013)
(Habla Picasso, Gustavo Gili, 1968)
———-
“Hay que hacer, hacer, hacer.” A fuerza de hacer se llega a alguna cosa: Picasso siempre dice esto.
(Habla Picasso, Gustavo Gili, 1968)
———-
Pintaba (Picasso) cuatro o cinco, seis o siete telas por día, sin contar los dibujos y todo lo demás. Una especie de enorme hambre de pintura se apoderaba de él.
(Habla Picasso, Gustavo Gili, 1968)
———-
Me gustan las obras mal terminadas o sin final. Por eso invito a escribir al borde del abismo, cuando el lenguaje se pierde.
(leí en El último testamento de Oscar Wilde)
———-
Yo no escribo para matar el tiempo ni para revivirlo/
escribo para que me viva y reviva
———-
Todos los poemas dicen lo mismo y cada poema es único.
———-
No, el tiempo no es puramente sucesión: hay rupturas que llamamos, no muy exactamente, epifanía: momentos en que se transciende la sucesión. No somos mera temporalidad. La poesía es una vía de acceso a esos momentos. No los provoca: los expresa, los dice. Expresarlos quiere decir: recrearlos, revivirlos. Por eso, la poesía, que niega a la historia, la afirma: el poeta revive al instante, lo consagra.
(ABC)
———-
La poesía que comienza ahora, sin comenzar, busca la intersección de los tiempos, el punto de convergencia. Dice que, entre el pasado abigarrado y el futuro deshabitado, la poesía es el presente.
———-
El poema que tiene 30 lectores a su nacimiento tiene 3.000 cincuenta años después y 30.000 un siglo más tarde.
(El País, 13-6-1992)
———-
Los años no deben ser la excusa. Pienso seguir escribiendo, que es un oficio y una pasión… más pasión que oficio.
(El País, 1 y 2 abril 1994)
———-
Paso largos periodos de silencio y finalmente escribo los poemas en días breves, de intensa actividad. Si tengo vida, el próximo año espero publicar un pequeño libro de poemas.
(El País, 1 y 2 abril 1994)
———-
Lo que quise desde el principio fue expresarme como un ser individual, como un poeta, que es lo que he querido ser: expresar mi experiencia en mis poemas. Mi destino fue ser poeta, y el poeta escoge una forma sintética, no cuenta, no relata, mientras que el novelista es analítico, se extiende, relata. El poeta se expresa a través de formas condensadas y concentradas. Esto es lo que yo quise ser.
(Babelia, 25-07-1992)
(ABC, 26-11-1993)
———-
Esos cuadros que no han quedado como tú quieres son los que más te aportan. A veces he pensado retocarlos, pero he llegado a la conclusión de que esa obra refleja un momento de mi vida y sería desvirtuarlo.
———-
[…] La obra de vanguardia tiene sentido sólo como experimento, pero no como obra final. Siempre he dicho, por ejemplo, que es mejor el cubismo de Gris, que no fue el que lo inventó, que el de Picasso o Braque. Se ha valorado la vanguardia como novedad por novedad, y el problema que esto acarrea es que lo nuevo ya se convierte en antiguo antes de que llegue a cimentar, por el empuje de lo nuevo que viene.
———-
De lo que te imaginas a lo que queda hay una diferencia como de la noche al día. No puedo evitarlo, cuando acabo un cuadro me entra la depresión, pero eso te incita a seguir trabajando. Es más positivo que negativo.
Nenhum dia sem linha…
O trabalho honesto e superior…
O trabalho à Virgílio, à Mílton…
(1992. Del poema “Apostilla”)
———-
La época era mala para todas las artes. Estaba en decadencia la originalidad. También en la gastronomía había decadencia y debilidad. Todos los productos de la cuisine que se llamaba nuevos no eran más que variantes de platos ya conocidos. Una salsa diferente, un modo levemente distinto de condimentar o sazonar -así se distinguía el plato más reciente del que existía antes-. No había verdaderas novedades. Había tan sólo innovaciones.
(1998. De los Cuentos de raciocinio)
———-
Un poema es la expresión de ideas o sentimientos en un lenguaje que nadie emplea, puesto que nadie habla en verso.
(Libro del desasosiego)
———-
Se hace siempre la misma cosa y, sin embargo, se puede hacer todo, ¿qué nos lo impide?
———-
Yo no busco. Encuentro.
(Habla Picasso)
———-
No lo digo todo, pero todo lo pinto…
(Habla Picasso)
———-
Se puede decir todo lo que se quiera, y todavía más. Y lo que es peor. Además, es fácil decirlo.
———–
Es preciso buscar algo que se desarrolle solo, algo natural, no fabricado, que se despliegue como es, “en forma natural y no en forma de arte”.
———-
Lo que cuenta no es lo que el artista hace, sino lo que es. Lo que nos interesa de Cézanne es su ansiedad: ésta es su lección.
———-
Lo que me parece horrible hoy es que se busque la personalidad. No se desvive nadie por esa especie de ideal del pintor… como siempre fue. (Digo ideal, que es lo que más se acerca.) No. Se ciscan en eso totalmente. Sólo se desea hacer el regalo de la propia personalidad, darla al mundo. ¡Es algo horrible!
Además, si se busca es porque no la hay…. Y si se encuentra a fuerza de buscarla, es porque es falsa.
Yo sólo puedo hacer lo que hago.
(Habla Picasso)
———-
¿Por qué? ¿Qué nos obliga? Ah, nadie puede saber lo que es…!
(Habla Picasso)
———-
Y esos hombres trabajaban en una soledad increíble, que acaso era su bendición, aun cuando fuese su desgracia. ¿Qué hay más peligroso que la comprensión? Tanto más que no existe. Casi siempre es al revés. Uno cree que no está solo. Pero lo está más.
(Habla Picasso)
———-
Se hace siempre la misma cosa y, sin embargo, se puede hacer todo, ¿qué nos lo impide?
(Habla Picasso)
(Poesía, nº 33, marzo 1991)
———-
Mi gozo por lo que no queda es absoluto. De ahí mi admiración por todo lo que se comporta como las nubes con entrega a la fugacidad. Todo lo que desaparece se me antoja vivo y hermoso. El que aspira a la inmortalidad no sabe nada de la vida. La es vida es instante. ¿Hay nada más bello que la espuma de la ola? Un blanco sin pretensiones suspendido entre el azul del cielo y el verde del mar, de duración brevísima. No hay nada más que el olvido entre la suavidad y la esencia. Y este, el olvido, es la pluma que utiliza la mente del poeta. Esa pluma que se evade, no el bolígrafo o el lápiz que arañan.
(Poesía, nº 33)
———-
El poeta como tal no posee existencia en esta vida. El poeta es alguien que, por no pertenecer a la literatura, no tiene cabida en la fecha. Su actividad está fuera de cualquier calendario. Es y no es de pronto. Como el Guadiana, se entierra y se desentierra lejos del dato y de la fecha (caso de Góngora). Pero también se le lee como si existiese hoy, como si estuviera vivo. Sus palabras tienen la misma vitalidad que cuando fueron escritas.
(Poesía, nº 33)
———-
El que intenta hacer poesía aún no es poeta, camina hacia ella como el santo a la santidad. Ni al uno ni al otro, hasta su muerte, se les puede aplicar, en rigor, el título de santo o de poeta. Les parecería una ironía próxima en la ofensa. Es necesaria su muerte para que se les pueda aplicar con justicia el título de santo o de poeta. Paradójicamente, la acumulación de años, después de fenecidos, les alcanza su juventud. Su verdadera vida en el altar o en la biblioteca.
(Poesía, nº 33)
———-
No desfallezcáis nunca porque la constancia y hasta la testarudez, es fuente de alegría.
No claudiquéis nunca, si no queréis vivir constantemente entristecidos. La insistencia contra viento y marea siempre merece premio. Lo tiene en sí, va con ella.
(Poesía, nº 33)
———-
El que pretende hacer poesía lo primero que hace es dejar de hacer, vive pasivamente mostrándose al otro, al posible lector en estado de naturaleza, de desnudez.
(Poesía, nº 33)
(Cartelera Turia)
(El País Libros, 21-4-1991)
———-
[…] Tampoco hay conocimiento. […] La gente canta sin voz, dirige sin saber dirigir… […] Puede parecer poco importante para la gente de a pie, pero ¿cómo se sentirían si se subieran a un autobús y se enteraran de que el conductor puede conducir, pero no tiene carné?
———-
No suelo escuchar mis discos. Cuando grabo, trato de hacerlo lo mejor posible…
———-
El mundo está lleno de mediocres que triunfan.
Por una parte, en efecto, los modelos (de espíritus, caracteres y costumbres) propuestos por esas obras me parecían inalcanzables, en todos los sentidos de la expresión, un poco como los dioses o los héroes de la liturgia antigua. Por otra parte, experimentaba un violento deseo de tirarme al suelo, sacar agua, escarbar la tierra, coger los frutos, toparme con los objetos. Esto era lo único que me parecía natural y digno.
(1988. El jabón, Pre-Textos)
(El Mundo, 30-11-2012)
(Babelia, 29-9-2012)
———-
El prestigio literario no es bien inmueble ni una inversión que uno pueda ir aumentando a cada paso que da hasta cruzar la renta y rentabilizarla de un modo u otro: los prestigios -y las fortunas- se crean y se derrumban con la misma facilidad sin que nada tenga más importancia para su suerte que la calidad de los libros que se escriben, que es la primera cosa en la que los escritores dejan de pensar cuando empiezan a concebir lo que hacen en términos de una “carrera”. Pensar en esos términos es, en cierto sentido, el resultado natural de la pérdida de prestigio social de la literatura, pero resulta sorprendente que pocos escritores vean que esa pérdida de prestigio de la producción es también el resultado de la visión mercantilista de la literatura que se esconde detrás de la concepción errónea de la producción literaria como una carrera.
Babelia, 29-9-2012
———-
A veces escribe, al borde de la asfixia porque los escritores que lo precedieron no se mueven y los que vendrán detrás de él lo empujan para que les deje sitio; carece incluso de la certeza de que lo que hace tenga algún sentido, pero lo hace, y procura no despertarse nunca del sueño de la literatura, sólo que algunos conciben éste como una terrible pesadilla.
(Babelia, 29-9-2012)
———-
[…] Al escritor que sintió varias veces el contento de haber llegado a un determinado punto de satisfacción en la expresión de su pensamiento planta así para siempre los jalones de su talento; igual que uno mismo, dejándose llevar de la pereza, del placer o del miedo a sufrir, dibuja en un carácter que acaba por ser imposible de retocar la figura de sus vicios o los límites de su virtud.
———–
[…] El que puede lo mucho no por eso también puede lo poco […].
———-
[…] La incuria que para los demás hombres está diluida en su existencia entera, en esa vida en la que afrontan a diario y sin necesidad los peligros de un viaje por mar, de un paseo en aeroplano o en automóvil, cuando en casa les está esperando un ser a quien destrozarían con su muerte, o cuando aún tienen confiado tan sólo a la fragilidad de su cerebro el libro cuyo remate es el único motivo de su existencia.
———–
[…] Lo que nos posibilita la creación de una obra no es el deseo de celebridad, sino la costumbre de ser laborioso […].
———-
Un verdadero escritor, exento del estúpido amor propio de tanta gente de letras, si, al leer el artículo de un crítico que siempre le ha mostrado la mayor admiración, ve citados los nombres de autores mediocres y no el suyo, no tiene tiempo de detenerse en lo que pudiera ser para él un motivo de extrañeza: le reclaman sus libros.
———-
Los seres que tienen la posibilidad de vivir para sí mismos -claro que estos seres son los artistas- tienen también el deber de vivir para sí mismos […].
———-
Pero el genio, y aun un gran talento, proviene, más bien que de elementos intelectuales y de refinamientos sociales superiores a los ajenos, de la facultad de transponerlos y transformarlos. Para calentar un líquido con una lámpara eléctrica no se trata de buscar la lámpara eléctrica más fuerte, sino una cuya corriente pueda dejar de alumbrar, para derivarse y dar en vez de luz calor. Para pasearse por los aires no se requiere el automóvil más potente; lo que se necesita es un automóvil que no siga corriendo por la tierra, que corte con una línea vertical la horizontal que seguía, transformando su velocidad en fuerza ascensional. Y ocurre igualmente que los productores de obras geniales no son aquellos seres que viven en el más delicado ambiente y que tienen la más lúcida de las conversaciones y la más extensa de las culturas, sino aquellos capaces de cesar bruscamente de vivir para sí mismos y convertir su personalidad en algo semejante a un espejo, de tal suerte que su vida, por mediocre que sea en su aspecto mundano, y hasta cierto punto en el intelectual, vaya a reflejarse allí: porque el genio consiste en la potencia de reflexión y no en la calidad intrínseca del espectáculo reflejado.
———-
[…] Nosotros no somos al modo de fábrica arquitectónica a la que se puede añadir piedras desde fuera, sino árboles que sacan de su propia savia cada nuevo nudo de su tallo, cada capa superior de su follaje.
———-
Por lo general, vivimos con nuestro ser reducido al mínimum, y la mayoría de nuestras facultades están adormecidas porque descansan en la costumbre, que ya sabe lo que hay que hacer y no las necesita.
———-
[…] Quizá su único defecto desde el punto de vista de la creación pura era ser un maestro, en este sentido de la palabra maestro, porque un artista, para entrar en la plena verdad de la vida espiritual debe estar solo y no prodigar lo suyo, ni siquiera a sus discípulos […].
———-
Una simpatía es preciosa siempre. Lo que no es posible hacer solos en la vida, porque hay cosas que no puede uno pedir, ni hacer, ni querer, ni aprender por sí mismo, puede lograrse entre varios […].
———-
[…] Un libro realmente bueno es particular, imposible de prever, y no consiste en la suma de todas las precedentes obras maestras, sino en algo que no se logra con haberse asimilado perfectamente esa suma, porque está precisamente fuera de ella.
(Babelia, 20-09-2012)
(El arte de nuestro tiempo)
(El País, entrevistado por Rosa Montero en enero 1992)
———-
Pero ya no me pongo nervioso nunca más. Y sé que lo único que tengo que hacer es permanecer receptivo, no entorpecer el proceso, y especialmente no introducir emociones inútiles como la de la angustia. En fin, ahora me conozco a mí mismo. Ésa es una de las cosas que llegan con la madurez. Sé como trabajo. Sé que mi talento nunca me va a traicionar. Nunca me va a dejar.
(El País, entrevistado por Rosa Montero en enero 1992)
———-
Es que para alguien como yo, si no puedes escribir, nada tiene sentido. Escribir es mi todo, mi vida, y que de pronto te lo quiten… o ni siquiera eso, porque si alguien viene y te lo quita siempre puedes ir a recuperarlo, pero era peor, era la sensación de que se había evaporado, mirabas alrededor y no había nada, no quedaba nada. Y seis meses después, aún nada, cero… Era inaguantable. Pero al final he conseguido alcanzar un equilibrio con el talento, he hablado con esa parte de mí… O sería más exacto decir que esa parte de mí, la inspiración, el talento, como quieras llamarlo, me ha hablado a mí.
Me dijo: “Nunca te abandonaré”. Literalmente. Li-te-ral-men-te. En palabras reales. Literalmente. “No te abandonaré nunca y no te traicionaré”. Y como contrapartida, yo, a mi vez, no haré ya más cosas que puedan romper el equilibrio.
(El País, entrevistado por Rosa Montero en enero 1992)
———-
A mí me gusta escribir. Necesito escribir.
Y escribiría aunque no tuviera ningún contrato con una casa de discos. Sin embargo, eso sí, me gusta tener fechas límites, me son muy útiles, y si no las tengo me las invento.
Para levantarte y ponerte realmente a hacerlo, para dejar de pensar en ello y pasar a la ejecución. Porque de otro modo puedo pasarme pensado mucho, mucho tiempo.
(El País, entrevistado por Rosa Montero en enero 1992)
———–
Andy trabajaba muchísimo. Una de las cosas que se aprenden en la Factory es que para hacer aquello que quieres hacer, tienes que trabajar muchísimo. Si no trabajas muchísimo y sin parar, bueno, pues no conseguirás nada. Y de la gente que conozco, Andy es la persona que más trabaja. Me hacía comentarios sobre nuestro trabajo. Cada vez que me preguntaba cuántas canciones había escrito ese día, independientemente del número que yo le contestase, siempre me decía: “Tienes que hacer más”. El caso es que muchas cosas las aprendí así, a las duras. Pero, sobre todo, comprendí que había que trabajar para llegar a algo, el trabajo lo es todo. Deberíamos trabajar veinticuatro horas al día. Él trabaja muchísimo.
(Up-Tight. La historia de The Velvet Underground, Editorial La Máscara)
puede hacerlo otro tonto.
poco aprieta.
———-
Quien muchas cosas emprende,
a ninguna atiende.
(El País, 8-1-1994)
———-
Hasta el bueno de Antonio Machado fue capaz de chulerías tan engreídas como decir: “me debéis cuanto he escrito”. El afecto se lo merece más cualquier cajera-reponedora del súper.
———-
La pirámide lectora es tan importante como la de los alimentos y funciona más o menos igual. Hay que leer de todo, aunque la base siempre son los clásicos, que alimentan mucho y apenas engordan; también se recomienda el consumo diario y moderado de poesía láctea y novela contemporánea de carne o pescado; hay que leer sesudos ensayos igual que hay que comer verduras y frutas; y el vértice de las pirámides están, como siempre, las deliciosas chucherías, las golosinas, la bollería industrial y esas hamburguesas hechas con párpados de ternera: son los best-sellers que nos dan tanto placer y se comen casi sin darse cuenta, pero de los que no conviene abusar, si no queremos perder la línea o atrancar las neuronas con prejuicios, ideas bobas pronunciadas con solemnidad y espesos clichés de colesterol.
(ABC cultural, 17-12-2011)
———-
El principio de mi trabajo es una apasionada sumisión al objeto que me ocupa, al que, dicho con otras palabras, pertenece mi amor.
La inversión de este sometimiento acaba produciéndose, de un modo inesperado para mí mismo, en el acto creador que surge de pronto dentro de mí, en el que soy tan inocentemente activo y superador como fui sumiso de un modo inocente y puro en la fase precedente.
(El testamento)
———-
Lo que ninguno aún a querer se atrevió se me hará natural en un día futuro.
(Libro de horas)
———-
No hay medida en el tiempo: no sirve un año y diez años no son nada; ser artista quiere decir no calcular ni contar: madurar como el árbol que no apremia a su savia, y se yergue confiado en las tormentas de primavera, sin miedo a que detrás pudiera no venir el verano. Pero viene sólo para los pacientes, que están ahí como si tuvieran por delante la eternidad, de tan despreocupadamente tranquilos y abiertos. Yo lo aprendo diariamente, lo aprendo bajo dolores a los que estoy agradecido: ¡la paciencia lo es todo!
(Cartas a un joven poeta)
———-
[…] Es por falta de fuerza, por distracción y por errores hereditarios que perdemos casi del todo las innumerables riquezas que aquí nos fueron destinadas.
(Rilke, J.-F. Angelloz)
———-
Se debería esperar y saquear toda una vida, a ser posible una larga vida; y después, por fin, más tarde, quizá se sabrían escribir las diez líneas que serían buenas. Pues los versos no son, como creen algunos, sentimientos (se tienen demasiado pronto), son experiencias. Para escribir, un sólo verso es necesario haber visto muchas ciudades, hombres y cosas; hace falta conocer a los animales, hay que sentir cómo vuelan los pájaros y saber qué movimiento hacen las florecitas al abrirse por la mañana. Es necesario poder pensar en caminos de regiones desconocidas, en encuentros inesperados, en despedidas que hacía tiempo se veían llegar; en días de infancia cuya misterio no está aún aclarado; en los padres a los que se mortificaba cuando traían una alegría que no se comprendía (era una alegría para otro); en enfermedades de infancia que comienzan tan singularmente, con tan profundas y graves transformaciones; en días pasados en las habitaciones tranquilas y recogidas, en mañanas al borde del mar, en la mar misma, en mares, en noches de viaje que temblaban muy alto y volaban con todas las estrellas -y no es suficiente incluso saber pensar en todo esto-. Es necesario tener recuerdos de muchas noches de amor, en las que ninguna se parece a la otra, de gritos, de parturientas, y de leves, blancas durmientes paridas, que se cierran. Es necesario aún haber estado al lado de los moribundos, haber permanecido sentado junto a los muertos, en la habitación, con la ventana abierta y los ruidos que vienen a golpes. Y tampoco basta tener recuerdos. Es necesario saber olvidarlos cuando son muchos, y hay que tener la paciencia de esperar que vuelvan. Pues los recuerdos mismos, no son aún esto. Hasta que no se convierten en nosotros, sangre, mirada, gesto, cuando ya no tienen nombre y no se les distingue de nosotros mismos, hasta entonces no se puede suceder que en una hora muy rara, del centro de ellos se eleve la primera palabra de un verso.
(Cuadernos de L. M. Brigges)
———-
[…] Para mí es siempre de una importancia extrema, en todas las artes, que lo decisivo no sea la apariencia, el “efecto” (lo que se suele llamar “lo bello”), sino la causa más interna y profunda, la esencia subterránea que hace surgir esa apariencia -que no tiene por qué ser reconocible de inmediato como belleza- […].
(1993. Recuerdos de R. M. Rilke, Marie von Thurn und Taxis, Biblioteca de la Memoria)
———-
Todas las mañanas me despierto con un hombro frío, allí donde tendría que agarrar la mano que me sacudiera. ¿Cómo es posible que yo ahora, preparado y educado para la expresión, permanezca propiamente sin vocación, sobrante?
(1993. R. M. Rilke, H. Eson Holthusen, Alianza)
———-
Creo en todo lo nunca dicho aún.
(Libro de horas)
———-
Cézanne lo entendió muy bien cuando, durante los treinta últimos años de su vida, se alejaba de todo lo que pudiera “venir a echarnos la zarpa”, como decía él, y cuando, a pesar de ser tan creyente y fiel a las tradiciones, se negó incluso a asistir al entierro de su madre por no perder un día de trabajo. Cuando me enteré de todo eso fue como si me traspasara una flecha, pero una flecha resplandeciente que dejase en llamas mi corazón, al atravesarlo, en un incendio de clarividencia.
Hay pocos artistas en nuestros días capaces de concebir esta obstinación, esta violenta testarudez, pero yo estoy convencido de que sin ellas se queda uno siempre en los arrabales del arte, ya lo bastante ricos, desde luego, como para permitirle a uno gratos descubrimientos; pero no frecuenta uno, sin embargo, más que como jugador que, sentado ante el tapete verde y teniendo a veces incluso su “buena racha”, permanece, con todo, esclavo del azar, un simple mono de imitación, dócil y astuto, de la ley.
(1993. Cartas francesas a Merline)
———-
El pintor no debería llegar a percatarse de sus intuiciones (como el artista en general); es preciso que sus progresos, para él mismo enigmáticos, se trasieguen, sin el rodeo de la reflexión, tan rápidamente a su obra que en el momento en que aparezcan no pueda reconocerlos.
(1993. Cartas sobre Cézanne)
oh futuro vigor.
(1988)
———-
[…] La poesía consiste en nutriciones y en secreciones […].
(El País, 11-12-1986)
———-
Yo no puedo escribir verso libre. Y eso puede ser una limitación. Ahora bien, te repito que para mí la destreza, el oficio, son fundamentales en cualquier manifestación humana, y en nuestro caso, en la poesía. Muy pocos poetas saben escribir en verso libre y de manera semejante muy pocos saben escribir en versos o cánones tradicionales.
———-
El estilo, por tanto, sea en verso libre o en el tradicional, consiste en la personalidad, en la calidad del espíritu.
(El País, 11-12-1986)
———-
Yo comencé a escribir caminando, andando. Hice la poesía que llaman los tratadistas del siglo XVIII de la naturaleza, que es lo que veía, una cosa absolutamente vital. Los campos de mi tierra, de Zamora, de Salamanca, de Valladolid. Yo tenía que expresar esa ebriedad, ese entusiasmo ante la naturaleza. Pero repito que no me importaba la forma, la belleza o no del paisaje. Era el impulso sin razonamiento, la exclamación que de ahí me provenía.
(El País 11-12-1986)
lo que les vas a decir
para decirte que está mal,
para decirte: no está bien.
Ya no sabes qué hacer.
(ABC Cultural, 17-11-2012)
———-
Un cuadro vive por compañerismo, y se expande y aviva gracias a la mirada del contemplador sensible. Muere por la misma razón. Es, por tanto, algo peligroso e insensible el exponerlo al mundo. ¡Con cuánta frecuencia ha de estar expuesto a las miradas de los vulgares y la crueldad de los impotentes que desean hacer extensible su aflicción al universo!
———-
Algunos artistas lo quieren expresar todo, pero para mí es más sagaz expresar poco.
(El País Libros, 30-11-1991)
(El Cultural, 15-11-2013, en su reseña de Tres mujeres de Sylvia Plath)
(ABC cultural, 1-3-2014)
———-
Uno nace con el impulso de escribir. Puede que no emerja hasta cierto momento de tu vida, pero naces con ello.
(ABC cultural, 1-3-2014)
———-
Tu única esperanza es haber escrito el libro que querías escribir. Y el resto está ahí.
(ABC cultural, 1-3-2014)
———-
¿Cuál es el estado ideal para un escritor? Creo que la esperanza.
(ABC cultural, 1-3-2014)
———-
Mi único arrepentimiento a lo largo de todos estos años es no haber escrito cosas, incluso pequeñas. Encuentro un gran placer escribiendo, incluso en el acto físico de escribir. Es un disfrute, un gozo.
(ABC cultural, 1-3-2014)
(El Cultural, 15-2-2013)
(Libro de la vida)
(El Mundo, 8-9-1994)
———-
Yo estoy seguro de que un pintor no puede hacer más que aquello que puede hacer. No se puede forzar el registro, y si se hace por la voluntad, o por la ambición, o por frivolidad, o por moda -que es lo más grave-, un pintor se traiciona a sí mismo y su obra desmerece siempre. No creo en el pintor camaleónico.
(El País, 27-9-1989)
(El País Semanal)
———-
[…] Cuando se tiene una obra tras de sí, uno se siente más libre para decir lo que le plazca, para mostrar la amargura que le producen ciertos comentarios un poco mezquinos.
(El País Semanal)
———-
Ahora tengo 60 años y siempre digo que a esa edad empezó la segunda carrera de Luis Buñuel, que fue cuando vino a España a hacer Viridiana y entró en una etapa maravillosa.
(El País, 28-11-1992)
———-
Creo que lo mejor es explotar aquello que tengas de personal. Tu vida, tus vivencias, lo que seas capaz de imaginar. Aunque el éxito que obtengas sea menor, siempre vale la pena la aventura de hacer algo personal.
———-
[…] Esta manera de ser nuestra tiene una ventaja: aquí nunca puedes llegar a creerte que eres un gran hombre, porque te machacan antes. Eso de tener que estar planteándote siempre si eres un imbécil, como ellos dicen, te obliga a replantearte todo. Mira, siempre duelen las malas críticas, incluso la de los imbéciles. Uno nunca es tan fuerte como quisiera. Puedes llegar a conmoverte, a considerar que todo lo que has hecho es un desastre. Yo, tras el estreno de casi todas mis películas, he caído en una especie de depresión. Luego te rehaces y comprendes que sólo te queda un camino: seguir haciendo lo que te gusta. Te dices: vamos a ver hasta dónde aguanto o hasta cuándo aguantan los demás.
———-
[…] Todas las películas tienen imperfecciones, a todas se les pueden encontrar defectos. Es más, las imperfecciones hacen que una película sea interesante. Me encantan las películas imperfectas.
———-
Por medio de las citas encuentra uno los espíritus más afines al propio de la fratría literaria. Si leo una frase que me impacta, eso no quiere decir forzosamente que su autor me resulte anímicamente próximo. Al contrario, a veces las citas que más me gustan son las que expresan mejor opiniones que me resultan intolerables: como Unamuno (¿será esto otra cita?), soy de los que subrayamos en los libros aquello que nos desmiente. Pero cuando veo que alguien incluye en su texto la cita que yo también hubiera buscado para el caso, cuando alguien me repite de un libro o de un artículo la frase que realmente no puede ser pasada por alto, entonces sé que he encontrado una suerte de hermano literario, aunque nuestra hermandad se parezca más a la de Caín y Abel (o a la de Cástor y Pólux) que a la de los hermanos Marx. A fin de cuentas, poner una cita es lanzar una bengala de aviso y requerir cómplices. Porque son cómplices lo que uno necesita: los lectores nunca bastan.
(El País, noviembre 1991, en “Citas”)
———-
Las personas que no comprenden el encanto de las citas suelen ser las mismas que no entienden lo justo, equitativo y necesario de la originalidad. Porque donde se puede y se debe ser verdaderamente original es al citar. Por eso algunos de los escritores de nuestro siglo, como Walter Benjamin o Norman O.Brown, se propusieron (y el segundo llevó en Love’s body su proyecto a cabo) libros que no estuvieran compuestos más que de citas, es decir, que fuesen realmente originales… Los maniáticos anticitas están abocados a los destinos menos deseables para un escritor: el casticismo y la ocurrencia, es decir, las dos peores variantes del tópico. Citar es respirar literatura para no ahogarse entre los tópicos castizos y ocurrentes que se le vienen a uno a la pluma cuando nos empeñamos en esa vulgaridad suprema, “no deberle nada a nadie”.
En el fondo, quien no cita no hace más que repetir pero sin saberlo y sin elegirlo. Los que citamos asumimos en cambio sin ambages nuestro destino de príncipes que todo lo hemos aprendido en los libros (y ahí va otra cita disimulada ja, ja, larvatus prodeo…).
(El País, noviembre 1991, en “Citas”)
———-
¿Por qué citar? Hay dos razones: la modestia y el orgullo. Se cita por modestia, reconociendo que el acierto que se comparte tiene su origen y que uno llegó después. Se cita por orgullo, ya que es más digno y más cortes, según dijo Borges (¿me perdonarán la cita?), enorgullecerse de las páginas que uno ha leído que de las que ha escrito. Lo mismo que el viajero habla de lo que vio en sus travesías, lo mismo que el cazador exhibe las cabezas disecadas de sus mejores piezas, lo mismo que el paseante junta las flores que ha encontrado en un ramillete y lo ofrece a la persona querida, citar es otra forma de decir “no he vivido en vano” (en este caso, “no he leído en vano”) y también “estaba pensando en ti”. Nada de esto tiene que ver con el afán de erudición, pues la erudición no es más que el polvo que cae en un cráneo vacío desde una biblioteca en un cráneo vacío, según el lapidario dictamen de Ambroise Bierce en su Diccionario del diablo (¡santo cielo, otra cita más!, según el). En el trabajo del erudito, sólo las citas son memorables; en cambio, quien sabe citar porque también sabe escribir realza lo digno de ser recordado de su texto con las citas que lo subrayan y acompañan.
(El País, noviembre 1991, en “Citas”)
(Quimera, nº 72, “El futuro de la novela”)
(ABC cultural, 28-1-2012)
(En el episodio “Bart vende su alma” )
———-
Pero el verdadero poder del Arte no reside en escuchar ni en contemplar la obra terminada, sino en el mismo acto de la creación.
(El País, 1-05-1986)
(Babelia, 23-11-2013)
———-
Vivir fuera nos deja siempre en ruinas, hay que traducir la experiencia. El lenguaje entonces es la única identidad. Y esa carta robada a la vida, dirigida a todo el mundo, vagará por ahí, sola, a la espera de que alguien la lea. Terrible contradicción de la literatura: un hacer vital que se alimenta del contacto con personas encarnadas para mantenerse en movimiento, y que, poco a poco, por aceptar colocarse fuera de la vida, terminará aislado y sin aliento. Pienso que esas cartas interminables seguirán estando dirigidas a cualquiera que pase delante y descubra el brillo hipnótico de un idioma, de una lengua, de una escritura que recorre la vida.
(Babelia, 23-11-2013)
———-
La alegría es la marca del buen esfuerzo.
———-
Para seguir en el mundo cuando el cuerpo no está,
para seguir presente lo ausente,
el espíritu ha de albergarse en lo vivo,
y desde allí emanar dulzura, comprensión, fuerza.
(El País, 31-10-1987)
(El País, 1-10-1988)
(Rojo y Negro)
———-
Ser tranquilamente, obstinadamente uno mismo.
(en palabras de Antonio Muñoz Molina)
———-
Lo que importa no es el libro, su proyecto o su forma final, sino la urgencia de registrarlo todo, por gusto, por vicio, porque uno está solo y se aburre, o porque está triste, o porque no cabe en sí de entusiasmo, o porque no quiere olvidar algo que le han contado, o ni siquiera eso, porque es de noche y tiene un cuaderno y una pluma y un tintero, porque da gusto notar cómo la pluma se sumerge en la tinta. Cuando no tiene pluma, escribe a lápiz, dice; escribe en el rato que tardan los postillones en cambiar los caballos en la diligencia. (Antonio Muñoz Molina)
(Adagia)
———-
Una de las funciones del poeta en cualquier época es descubrir mediante su propio pensamiento y sentimiento qué es lo que a su juicio es la poesía en esa época. Normalmente, lo que descubra lo revelará en su propia poesía como si fuese la poesía misma. Lo más frecuente es que ejerza esta función sin darse cuenta, de manera que las revelaciones de su poesía, si bien definen lo que a él le parece qué es la poesía, son revelaciones de definiciones de la poesía.
(1994. El ángel necesario)
———-
No es lo mismo ir reuniendo poesía a lo largo del camino que meramente escribir poesía.
(Adagia)
———-
Para cualquier originalidad es preciso tener el valor de ser un amateur.
(Adagia)
———-
No tener nada que decir y decirlo de una manera trágica no es lo mismo que tener algo que decir.
(Adagia)
———-
El poeta debe poner en su poesía el mismo grado de aplicación que, por ejemplo, el viajero en su viaje, el pintor en su pintura.
(Adagia)
———-
Es el sentimiento o la penetración lo que aviva las palabras, no al revés.
(Adagia)
es
escribir
y
escribir
y
escribir
y
escribir y escribir
y escribir y escribir.
(Rock de Lux, enero 1995)
———-
Hacer música es hacer un disco, exponer tu criterio, constatar tu identidad, hacer historia. Cuando muera, no existiré. Pero sí estos dos discos que hemos grabado.
(Rock de Lux, enero 1995)
———-
Me salen canciones hasta en sueños, cada día me despierto con una nueva melodía en la cabeza.
(Rock de Lux, enero 1995)
(Babelia, 22-12-1994)
(El País, 23/2/1991)
(Las voces de la novela)
———-
[…] Uno se orienta a sí mismo como puede, y yo, escribiendo, aclaro mis ideas.
———-
El primero que lo ve y lo siente es que lo inventa. Cuando pinto, me comparo con un médico que busca una vacuna y después la prueba consigo mismo para ver su resultado. El artista es el primer espectador de su obra. Pero, luego, la vacuna es para todos.
———–
Uno tiene la ilusión de estar acertando, sino lo haría de otra manera; pero siempre te falta el cedazo de la historia que dejará las cosas en su sitio.
———-
Otro de los motores es el mero y legítimo deseo de ir contra corriente, de ser diferente de los demás. Sí, hay una parte de eso porque cuando haces una cosa por primera vez aportas una visión nueva. Es así, y yo procuro no parecerme a nadie; si veo que toco temas o materiales que han sido usados por otro artista, los abandono. Pero más que nada por respeto, para transmitir otra concepción del mundo.
———-
Tengo la esperanza de lograr interpretar la realidad de cierta manera que sea interesante para los demás. Si todos meditáramos, pensaríamos más en los otros.
———-
Yo me encontré a mí mismo como pintor a partir del año 1953. Coincide con mi boda con Teresa. Entonces me aislé completamente. Practiqué mucho, no paré hasta encontrarme. Sí, fue muy buscado y muy hecho a propósito. No puedo hablar de casualidad. […] Desde luego, se pasa mal. Pero hacía exposiciones; mientras tanteaba tenía el coraje de exponer. Eso me ayudaba.
———-
Siempre he estado pensando que tengo que esforzarme, que tengo que hacerlo mejor. La actitud de buscar sensaciones para pasar el tiempo, tan común hoy día, no me gusta. La vida es corta y hay que hacer cosas importantes.
———-
Me asusta la típica angustia del lienzo en blanco, pero no me dura mucho. Aunque no sepa qué hacer, empiezo a trabajar. Hay que ponerse, porque si esperas que te llegue la inspiración, nunca llegarías a hacer nada.
———-
Cuando lo ves desde lejos, como puedo verlo ahora, parece que sí, que hay un momento concreto en el que comienzo a ser el pintor, luego tan elogiado. Pero cuando estás metido dentro, lo ves sólo como una lucha continua. Reconozco que visto con cierta perspectiva puede parecer que hubo un momento en que encontré la piedra filosofal.
(El País, 13-1-1989)
(1990)
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
La meta siempre está más allá, al doblar la esquina, puede que uno la alcance en un millón de metros o en media hora, o dentro de cuatro inviernos y quinientas estrellas más. Algún día conseguirá su objetivo, uno no desespera.
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
Todo es hola y adiós y unas décimas de fiebre.
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
[…] Escribir es imposible y que también es imposible dejar de escribir. […] Porque escribir, pensaba yo, es estar más despierto de lo normal. Un espasmo de lucidez recorre todo, nos sacude el sistema nervioso con una sobrecarga de vitalidad, de plenitud, de audacia, de algún hay que canalizar toda esa energía dispersa y un tanto alucinógena que desborda la conciencia. De la euforia molecular hasta el folio. Entran ganas de cantar, de bailar, de recibir una bofetada o un electroshock. En lugar de eso, volcamos toda esa actividad frenética hacia dentro y nos contentamos con enfilar, con gran aplomo, un signo negro tras otro.
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
El sol que nos alumbra hoy procede de la luz extinguida de miles de millones de imaginaciones muertas.
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
Aún tenía mucho pasado por delante.
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
La nieve es la esquina de las palabras, ese resto que queda después de haber triturado todos los nombres propios: un poco de arena fría.
(Técnicas de iluminación, 2013)
———-
El arte es una herida lenta y puede que la luz sea más antigua (aún) que el amor.
(El Cultural, 07-02-2014)
(Babelia, 7/3/1992)
(El País, 7-12-2013)
(Babelia, 24-11-2012)
———-
Escribir es como la alquimia: inalcanzable; muchos altisonantes hacen que las palabras estén iluminadas por fuera, pero la luz de las palabras ha de ser interior, cada una ha de tener esa luz interior, mágica, que le da el estar en el sitio que le corresponde.
(Babelia, 24-11-2012)
———-
Vas leyendo y formalmente escribes mejor pero si pierdes la desfachatez de con lo poco que uno había leído y escrito del principio, y se creía que el mundo tenía que escucharte, leerte. Si pierdes eso, lo pierdes todo, ¿no?
(El Cultural, 5-10-2012)
———-
A veces me siento delante de una cuartilla en blanco porque tengo ganas de escribir. Entonces empiezo dibujando una letra, la que sea.
(El Cultural, 5-10-2012)
———-
Sólo se puede escribir desde la mala leche.
(Babelia, 24-11-2012)
(El País, 12-11-1994)
———-
El desmenuzamiento poético es la última oportunidad de concentración que tenemos. Acordar nuestras fijaciones mentales con la propia concentración de la naturaleza.
(El País, 12-11-1994)
———-
Yo estoy escribiendo para beneficiar a la raza humana […], yo no soy el típico poeta que primero se mete en sí mismo y desde allí medita desde su propia conciencia. El tema central de mi poesía es realmente el de las relaciones y el salir de uno mismo hacia la naturaleza y hacia otras lenguas.
(ABC, 11-11-1994)
———-
[…] Seguí escribiendo poesía porque con ella me sentía en contacto con la realidad, el mundo; con el tipo de misterio -porque hay un misterio- que se ve en los hombres, los niños y los enanos de Velázquez: el misterio del ser. Con la poesía tienes la sensación de estar en contacto con una realidad que la vida intenta cancelar. Hay tanta banalidad alrededor…
(El País, 13-6-1992)
———-
Los filósofos ayudan a los poetas a articular lo que estos saben de forma intuitiva. Es útil tener las formulaciones de los filósofos, para tú luego reincorporarlo, “robarlo”. Los poetas son maravillosos ladrones.
(ABC, 11-11-1994)
———-
El peligro para el poeta es la desesperación. Si piensas demasiado en lo mal que lo tiene la poesía, la cultura, pierdes la esperanza. Yo he decidido ignorar todo ello y concentrarme en mis versos.
(El País, 13-6-1992)
———-
Después de los 15 años seguí escribiendo poesía porque con ella me sentía en contacto con la realidad, el mundo; con el tipo de misterio -porque hay un misterio¬- que se ve en los hombres, los niños y los enanos de Velázquez: el misterio del ser. Con la poesía tienes la sensación de estar en contacto con una realidad que la vida intenta cancelar. ¿Sabe? Hay tanta banalidad alrededor….
(Babelia, 13-6-1992)
———-
Cada vez tenemos más reuniones en la universidad. Si me concentro en ellas me pueden irritar mucho. De modo que canalizo mi irritación a construir versos. Algunas veces escribo cuando camino.
(Babelia, 13-6-1992)
———-
La desesperación. Si piensas demasiado en lo mal que lo tiene la poesía, la cultura, pierdes la esperanza. Yo he decidido ignorar todo ello y concentrarme en mis versos.
(Babelia, 13-6-1992)
———-
Los padres deberían leer poesía a sus hijos, en lugar de abandonarles frente al televisor, donde sólo miran en lugar de imaginar, que es el espacio de la literatura.
(Babelia, 13-6-1992)
(El Cultural, 10-1-2014, en una reseña de Pablo Sanz)
(Historia de la literatura de vanguardia, G. de Torre, vol. I)
(El País, 12-1-1988?)
(El País, 11 de febrero de 2012, p. 27, recogida por Javier Gomá Lanzón)
(En el prólogo de Las tradiciones, poesía reunida)
———-
Parece que si hablo sobre mi escritura luego durante un tiempo no puedo escribir. Me vuelvo más consciente. Es el beso de la muerte. Sé que suena raro, pero es como si cuando hablara de ello hubiera un hada o un elfo de la escritura que se esconde en un calcetín y dice ya no voy a hacerlo más.
———-
Teóricamente me gusta saber de mis lectores, pero si me dicen lo que piensan aunque sea positivo, me perturba. Incluso las reseñas positivas me hacen daño porque me hacen pensar en lo que hago.
(El País, 6/11/1987)
(de Escritos en la corteza de los árboles, 2013)
El País, 21-05-1994
(El Cultural, 20-1-2012, p. 27, recogida por Michiko Kakutani)
(El País, 7-1-2012)
———-
Esa velocidad constituye, además, el estilo. Y estar en la onda, en el estilo del tiempo, se trate de diseñadores o urbanistas, de arquitectos o entrenadores, es haber asumido la clave de los tiempos.
(El País, 7-1-2012)
———-
La escritura se presentaba como una tupida foresta, sagrada y vocacional, que solo los muy elegidos traspasaban silbando. Los demás lo hacíamos sudando. Pero bien, cuando ya nos parecía a algunos de este sudado pelotón haber alcanzado la dicha de poder decir queríamos decir, ahora va y nos cierran la boca o no se oye el valor de lo escrito.
(El País, 5-10-2013)
———-
[…] Escribir sólo era un gozo tras haber penado para por lo escrito.
(El País, 5-10-2013)
———-
[…] Trabajábamos como devotos penitentes. El sustantivo, el adjetivo, el verbo, la coma, el punto y seguido, la precisión. Todo ello constituía una labor tan solitaria que, en ocasiones, la acentuábamos pidiendo aislarnos en algún lugar apartado, para hacerlo aún más concentradamente. Aislarnos para escribir mejor y, al cabo, para comunicar más a fondo el fondo.
(El País, 5-10-2013)
———-
La intención de quien enseña un cuadro o de quien publica un libro es gustar, pero ¿qué estado escoger si los unos dicen una cosa y los otros su revés? Un artista es un pimpampum durante toda su vida. Y de nadie es la culpa, sino de él mismo, puesto que si expone se expone.
(El País,“La cultura turbante”, 15-2-2014)
———-
El yo es una luz que por modesta no puede orientar su claridad hacia ningún área fuera del yo. Con una particularidad. Esta luz constituye su único y pobre alimento. Nacemos solos, morimos solos, vivimos solos. ¿Cómo podrían los demás, por mucho que traten de aliviarnos o contentarnos, pasar sus medicinas a través de las paredes en que se encarcela involuntariamente a el yo? ¿El asilo de la cultura? He aquí el turbante con que se envuelve la perdición.
(El País, “La cultura turbante”, 15-2-2014)
(El Cultural, 15-11-2013, en su reseña de El coleccionista apasionado, de Philipp Blom)
———-
Dar la mejor versión de ti misma en cada momento, porque la vida no nos pertenece, es un regalo y todo el tiempo que estés aquí hay que darlo todo.
———-
Lo importante es vivir con pasión.
(Ignacio Echevarría, en El Cultural, 14-2-2014)
———-
Yo creo palabras en los periódicos y en los libros. Disfruto mucho con el lenguaje, no creo en los escritores sin lenguaje o con lenguaje mostrenco y común. Hay palabras que capto por ahí que me fascinan, me pasa hasta con el médico, y me las guardo para mí.
———-
Yo creo en la acción, que conecta con la existencia. Las depresiones, los problemas, todo se cura con la acción, por eso soy un fanático del trabajo, por eso he escrito tanto en esta vida. Es un consejo de viejo.
(1990)
———-
Siempre hemos tenido miedo a ser iguales que los otros grupos. Me horrorizan los grupos que se parecen como una gota de agua a otro grupo. Hay que desmarcarse. Hay que ser un poco esnob, hay que cambiar de imagen y hay que tirarse rollos para seguir ahí. Lo han hecho los Beatles y los Rolling Stones durante toda su vida. Aunque llega un momento que esta dinámica es muy jodida. Con cada elepé que sacas tienes que exprimirte la sesera. Repetirse es lo peor que puedes hacer. Me da mucho miedo repetirme. Con cada disco yo quisiera abrir nuevos vías, pero cada vez es más difícil.
(Primera línea, nº41, septiembre 1988)
(El País, 13/1/1991)
(ABC cultural, 15-3-2014)
(Epistolario General)
———-
… en la sola recta inevitable.
En igual proporción se equivoca en el elogio.
círculos enigmáticos escriben,
pues por ocultos no padecen daños.
———-
Ni ruinas ni cenizas,
ni papel que lleve el viento…
(“Échate un cantecito”, 1993)
Olvidemos el mito que, desde el Renacimiento y en posteriores épocas, ha ido alimentando al artista superior de pedestal de barro, del artista que hay que llevar de oro y de falsas medallas.
No olvidemos que el mundo es una gran colectividad y no seamos necios ni ingratos. Si tenemos una vocación, si se sobrevive, si ofrecemos algo digno, olvidemos lo demás y dejemos para simuladores estúpidos esos rastros de suficiencia y banalidad.
Sí, como astro único y como pasión única,
Madre, y sin confiar en la Inspiración
Te nombramos guía y compañera para siempre.
(De “Epílogo”)
———-
¡Necesitamos la Voluntad, santa, absoluta y eterna,
Al proyecto enlazada igual que un cóndor
En los flancos temblorosos de un búfalo y que
En rápido aleteo lleva su trofeo por cielos de oro!
¡Precisamos estudiar sin pausas, necesitamos
El increíble esfuerzo y el combate inédito,
Y la Noche, la ruda noche del trabajo para
Que muy despacio alboree como un sol, la Obra!
(De “Epílogo”)
———-
Mi trabajo es una labor creativa y con eso está incluida una observación sensible y atenta a lo que quieren los hombres, las mujeres y los jóvenes. Y la creatividad, por supuesto, no puede estar aislada de la calidad y de la investigación ininterrumpida. Así que, mis deseos y mis ilusiones son hacer desear e ilusionar a los demás.
(Autobiografía)
(El País Semanal)
———-
[…] Mucha gente joven, al no decir nada, y hacer una serie de objetos bien terminados no hacen sino disimular su miedo. Hay muchos artistas que prefieren dormir tranquilos pensando que hacen objetos inocuos que no molestan. Hay que aprender hasta de los pintores que no se atreven a ser pintores.
———-
Esta es una profesión de solitarios, una profesión dramáticamente solitaria. Es la nuestra una vocación casi monacal, lo que no quiere decir que no necesitemos el aplauso, el mercado, las galerías o a las instituciones.
———-
Pintar siempre pensar que eres el mejor. Enfrentarse al lienzo, inseguro, es como querer conquistar a una chica pensando que eres feo.
———-
Hay una prisa excesiva por todo, mucha ansiedad, muchas ganas de relumbrón. Parece que lo único que importa hoy es la fachada. Nada más.
-Era tan guapa y tan sexy, y sin embargo, tan vulnerable como una niña pequeña.
-Desde luego.
-¿Cuándo la retrataste por primera vez?
-El día que murió. Encargué una pantalla de seda de una fotografía cuando oí la noticia de su muerte por la radio.
-No perdiste el tiempo.
-El tiempo lo es todo.
(Famosa durante quince minutos)
Nada de lo que ya se ha hecho puede decirte cómo hacer algo nuevo, pero si comprendes las técnicas de los maestros tienes más posibilidades de desarrollar las propias.
(El País, 29-10-1989)
———-
Un escritor nace del talento y del tiempo… Tiempo para observar, estudiar, pensar. Por consiguiente, no puede permitirse el lujo de desperdiciar una sola hora ganando dinero para cosas no esenciales. A menos que tenga la suerte de haber nacido rico, es mejor que se prepare para vivir sin demasiados bienes terrenales. […] Es preciso decidir qué es más importante para uno: vivir bien o escribir bien. No hay que atormentarse con ambiciones contradictorias.
(El País, 29-10-1989)
———-
No es fácil, por supuesto ser fiel a lo que realmente nos importa; a todos nos gustaría ser considerados personas llenas de curiosidad por todo. ¿Quién asistió jamás a una fiesta sin fingir interés por algo? Pero cuando escribes tienes que resistir la tentación, y cuando ves lo que has escrito debes preguntarte siempre: “¿Me interesa de verdad esto?”.
(El País, 29-10-1989)
———-
No busco tema: cualquier cosa en la que no pueda dejar de pensar es mi tema. Stendhal dijo que la literatura “es el arte de la omisión”, y omito todo lo que no me parece importante.
(El País, 29-10-1989)
———-
No adorarás Londres-Nueva York-París.
(El País, 29-10-1989)
———-
La modestia es una excusa para la chapucería, la pereza, la complacencia; las ambiciones pequeñas suscitan esfuerzos pequeños. Nunca he conocido a un buen escritor que no intentara ser grande.
(El País, 29-10-1989)
(El Cultural, 11-11-2011)
———-
Toda creación artística tiene relación con la literatura.
(El Cultural, 11-11-2011)
(UP-TIGHT. La historia de The Velvet Underground)
———-
Un artista es aquél que produce cosas que la gente no necesita, pero que él -por alguna razón- cree que es buena idea dárselas.
———-
He llegado a vivir plenamente la vida: el éxito deslumbrante y el fracaso más horrible; y al final he llegado a alcanzar la libertad de aquellos que han dejado de desarrollarse.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
Siento como Andrea del Sarto en el exquisito poema de Browning:
Si hubiera sido dos, otro y yo mismo,
nuestra obra hubiera estado por encima del mundo.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
Siempre he creído que sólo al asociarse con los demás puede uno encontrarse a sí mismo y, para un artista, el contacto con otros artistas es fundamental para el desarrollo de su personalidad.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
Porque ¿en qué me había convertido, yo, que debería haber sido un gran poeta?
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
La ociosidad es la condición suprema para el artista, pero la ociosidad tiene que llevarse con alegría.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
¿Te he hablado ya de un nuevo cuento? Lo he titulado “Decapitación doble”. Todavía no sé de qué trata, pero el título es delicioso, ¿no crees?
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
Había dos árboles justo al otro lado del muro de la prisión. Podría vislumbrarlos desde mi celda y, a lo largo del invierno, había ido observando sus largas y negras ramas en las que el viento suspiraba como si tuviera el corazón destrozado. Ahora, en primavera, empezaban a florecer. Sabía exactamente lo que estaban experimentando: estaban encontrando su expresión.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
[…] Cuán perdido se hallaba en una niebla de palabras y cómo […] todo lo que oía dentro de él eran frases entrecortadas de los libros que había amado, de los libros que habían formado su personalidad.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
Como artista me sentía casi muerto: el brillante futuro que todos me habían anticipado parecía haber quedado atrás.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
Ahora ya no tengo pasado. Mis anteriores triunfos carecen de importancia. Mi trabajo ha sido olvidado […]. Como el hechicero postrado a los pies de Vivien, también yo estoy “perdido para la vida y la fama, sin nombre ni utilidad”. Esto me llena de una extraña alegría.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
A Browning no le asustaba escribir una frase fea para expresar con precisión su pensamiento: esa fue su tragedia. En cambio yo sólo encontraba significado en lo bello y renegaba de la fealdad: esa fue la mía.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
[…] He abandonado mi arte y he superado la personalidad que me había construido con él. Ahora espero y contemplo la inagotable plenitud de las cosas que antes trataba de dominar y controlar.
(El último testamento de Oscar Wilde, Peter Ackroyd)
———-
El arte no puede pretender ser popular. Es el público quien debe esforzarse en ser artístico. Este es el dilema. El gran postulado.
———-
Yo reconozco que soy muy obsesivo, que puedo llamar a alguien a las tres de la madrugada para trabajar en una canción que se me ha ocurrido, pero el arte es así, no tiene horario y yo espero que mis músicos sean capaces de entenderlo. Trabajar conmigo puede ser agotador, pero también muy divertido. En mis discos hay sitio para investigar, para la inspiración, y participa todo el mundo; me encanta que me den ideas, porque yo también las doy. Soy un poco tirano, pero esa es la única forma de llegar a donde estoy.
(1993)
———-
Cambié. Me volví más activo. Desde entonces, cuando se me ocurre una melodía, la escribo y la grabo inmediatamente, por si acaso me sucede algo.
(ABC, 8-12-2012)
———-
La literatura puede tener política, pero debe estar por encima de ella.
(ABC, 8-12-2012)
Mas si no parece el pensamiento de un instante,
Nuestro coser y descoser ha sido vano.
Mejor humillarse hasta la médula del hueso
Y fregar suelos de cocina o picar piedra
Como un viejo indigente, bajo cualquier clima;
Pues articular en unión dulces sonidos
Es más dura fatiga que todos éstos, y sin embargo
Ociosidad lo piensa el grupo bullicioso
De banqueros, profesores y eclesiásticos
Que los mártires llaman al mundo.
———-
“La obra está terminada”, pensó ya de anciano,
“De acuerdo con mis planes juveniles;
Y que rabien los necios, yo en nada me desvié,
Algo llevé a la perfección”;
Pero aún más fuerte cantó el fantasma: “¿Y ahora qué?”
———-
Cualquier tentación puede alejarme de este oficio del verso:
Otrora fue un rostro de mujer, o peor aún
Las aparentes necesidades de mi tierra regida por necios;
Ahora nada se aviene mejor a la mano
Que esta tarea habitual.
———-
Buscaba un tema y lo buscaba en vano,
Lo busqué diariamente por unas seis semanas.
———-
Cuando uno se decide a publicar, firma unos papeles y recibe algún dinerejo, no hay manera de avanzar. ¡Qué obstáculo indecible! Y es que escribir es algo que nace naturalmente, espontáneamente, sin que uno se dé cuenta, como se respira… Pero si tienes que dar el respiro a la fuerza, entonces ya no respiras. Cuando está el compromiso, el tener que darlo, ¡qué angustia! Dar el libro, desprenderse de ello, es atroz. Algo cambia dentro al tener que entregarlo así. Uno retrocede.
(El Mundo. Las artes de la Comunidad Valenciana, 8-11-2013)
———-
Y es que nunca he podido escuchar tan clara mi voz interior como cuando ella me ha hablado a través de un poema.
(El Mundo. Las artes de la Comunidad Valenciana, 8-11-2013)
CITAS NUTRICIAS
PARA
PROPICIAR
LA CREACION LITERARIA
(contra los coleccionistas de monedas y sellos)
Colecciono frases. Para John Banville, «la invención más trascendental de la humanidad es la frase. Han existido grandes civilizaciones ignorantes del concepto de la rueda, pero poseían la frase, pues sin ella no habrían sido ni grandes ni civilizadas. Con frases pensamos, especulamos, calculamos, imaginamos. Con frases declaramos nuestro amor, declaramos la guerra, prestamos juramento. Con frases afirmamos nuestro ser. No es desatinado afirmar que con frases está escrito nuestro mundo». Yo almaceno, gestiono, conservo, custodio frases que propicien la creación literaria, artística: arquitectos, novelistas, pintores, cantantes, escultores, actores, cineastas, modistos, músicos, poetas, filósofos, hasta pilotos de motos o coches, o jugadores de golf. Con unas frases tomadas de esta colección escribí «Las manos de algunos poetas en tus manos».
«El humano es un animal creador: su mente se desequilibra positivamente para crear y, si no lo consigue, se desequilibra negativamente para vivir. Crear es buscar, comparar, seleccionar, combinar y reordenar…, por lo que coleccionar es crear» (Jorge Wagensberg). «Hay que viajar, pasear. A veces nos rodean personas que no nos convienen. El mundo está lleno de ideas germinales, y si no las tienes en cuenta es por fatiga física o mental. Yo las reconozco gracias a cierta excitación que siento enseguida» (Patricia Highsmith). «De todos los misterios del universo, ninguno más profundo que el de la creación (Stefan Zweig).
En opinión de Francisco Calvo Serraller, «toda colección es, en buena parte, una especie de autobiografía, en que la personalidad se expresa a través del testimonio material de los objetos que se ha acumulado, reflejo de su gusto, de sus pasiones, de su habilidad y, naturalmente, de sus medios. En realidad, una colección no sólo retrata al detalle una forma de ser y de pensar. La pasión acumulativa, de la que inmediatamente se deriva la idea de coleccionar, es tan antigua como el hombre, probablemente los ajuares funerarios de los antiguos faraones egipcios sean el primer testimonio histórico que se aproxima más a lo que es nuestra concepción de una colección artística».
Para mí, estas frases son brújulas que orientan mi norte estético, ético. «Sólo buscando las palabras se encuentran los pensamientos» (Joseph Joubert). «Toda estética es una antigua ética» (Rafael Sánchez Ferlosio). «Quien tiene algo que decir se somete; y quien no, juega» (César Simón). «El poema debe tener una idea presidente, una sola idea. Si no se convierte en un enredo de imágenes, un laberinto de ocurrencias, un amasijo de escapes; es una insigne musaraña, o, lo más frecuente, en una gran estupidez. Pensamiento que debe volver, volverá. La poesía verdadera se hace sola» (Juan Ramón Jiménez). «No preocupado por ser desconocido, sino por hacer algo digno de conocerse», decía Confucio, en una cita maravillosa que nunca saldrá de mi cabeza, una de las primeras que guardé.
«Combinando lo mejor de sus lecturas, reconociendo aquello que es valioso y que se ha presentado ante él por azar o por curiosidad, el antólogo se convierte en un creador omnisciente y omnívoro, un Lector para Lectores. Todo lector es antólogo, pero pocos llevan la manía de coleccionar hasta el extremo de compilar un libro. Como lectores transformamos aquello que los escritores escriben, lo reducimos a citas cotidianas, le damos el tono del momento particular en que algo fue leído, lo reflejamos en otros textos que tienen una trama o un estilo similar: en una palabra, hacemos que lo escrito sea nuestro. Y puesto que la lectura es un vicio solitario, frecuentemente invitamos a otros a compartir nuestras lecturas; les damos codazos para que escuchen, para que participen de nuestros gustos o disgustos, para que juzguen nuestras selecciones» (Alberto Manguel).
«El mejor estilo es el que nace de tener algo que decir», decía Schopenhauer. «En poesía, debes amar las palabras, las ideas y las imágenes con toda tu capacidad de amar lo que sea. Para cualquier originalidad es preciso tener el valor de ser un amateur. El poeta debe poner en su poesía el mismo grado de aplicación que, por ejemplo, el viajero en su viaje, el pintor en su pintura. Es el sentimiento o la penetración lo que aviva las palabras, no al revés» (Wallace Stevens). «El sustantivo, el adjetivo, el verbo, la coma, el punto y seguido, la precisión. Se requiere haber consumido muchos años en la pugna y también muchos sofocos al releerse. ¿Los aplausos? Lo divino es el silencio. Lo importante es la nada» (Vicente Verdú). «Si quieres procurar un estilo a tu obra, procura coherencia en tus sentimientos, no en tus frases. Una cosa es la vocación y otra la fatalidad. ¡Escuchen, poetas, esto! ¡Escúchenlo, artistas! Si te gusta ser llamado poeta desde joven, cuida de vivir poco. Toda una larga vida con un pequeño mote es ridículo» (Carlos Edmundo de Ory).
«El primer problema para un compositor es encontrar su propia expresión; el segundo, librarse de ella» (Philip Glass). «Yo no tengo método de trabajo. Escribo cuando tengo apetito para expresarme, para configurar, para penetrar en un coto desconocido. Podemos decir que el método cubano de trabajo intelectual es la suma de poquedades. Todos los días se escribe un poco, con apetito, con gusto, con voracidad verbal, y al cabo de un año nos asombramos de que la caja donde antes cabía el sombrero gigante de la abuela está lleno de signos aljamiados. Con gran sorpresa nos acercamos y es nuestra letra. Haga todos los días una poquedad; pero no mortifique, no esté con esa poquedad fastidiando a sus mejores amigos, no les lea por teléfono a las pobres gentes que lo acompañan en la vida, no se desate, no sea una terribilia con los pobres seres que vienen a acompañarle en la vida de todos los días» (José Lezama Lima). «La tristeza de volver sobre nuestra obra no proviene de la conciencia de lo poco logrado, sino de lo mucho que renunciamos a acometer» (Antonio Machado). «Lo que irrita y molesta en los poemas es el narcisismo, el quietismo -dos callejones sin salida- y el enternecimiento que asoma por sus propios sentimientos… Aparte de eso, la poesía es un regalo de la Naturaleza, una gracia, no un trabajo. Tan sólo la ambición de hacer un poema basta para matarlo» (Henri Michaux).
«El principio de mi trabajo es una apasionada sumisión al objeto que me ocupa, al que, dicho con otras palabras, pertenece mi amor. La inversión de este sometimiento acaba produciéndose, de un modo inesperado para mí mismo, en el acto creador que surge de pronto dentro de mí, en el que soy tan inocentemente activo y superador como fui sumiso de un modo inocente y puro en la fase precedente» (Rainer Maria Rilke). «Lo que nos posibilita la creación de una obra no es el deseo de celebridad, sino la costumbre de ser laborioso. Y una simpatía es preciosa siempre. Lo que no es posible hacer solos en la vida, porque hay cosas que no puede uno pedir, ni hacer, ni querer, ni aprender por sí mismo, puede lograrse entre varios» (Marcel Proust). «Hay que hacer, hacer, hacer. Se hace siempre la misma cosa y, sin embargo, se puede hacer todo, ¿qué nos lo impide? Yo no busco. Encuentro. Se puede decir todo lo que se quiera, y todavía más. Y lo que es peor, además es fácil decirlo» (Pablo Picasso). «Pero ya no me pongo nervioso nunca más. Y sé que lo único que tengo que hacer es permanecer receptivo, no entorpecer el proceso, y especialmente no introducir emociones inútiles como la de la angustia. En fin, ahora me conozco a mí mismo. Ésa es una de las cosas que llegan con la madurez. Sé como trabajo. Sé que mi talento nunca me va a traicionar. Nunca me va a dejar» (Lou Reed). «No desfallezcáis nunca porque la constancia y hasta la testarudez, es fuente de alegría. No claudiquéis nunca, si no queréis vivir constantemente entristecidos. La insistencia contra viento y marea siempre merece premio. Lo tiene en sí, va con ella» (Francisco Pino). Sin disciplina no hay arte: tampoco lo hay sin arrebato. Un oficio, cualquier oficio, requiere una inclinación poderosa y un largo aprendizaje» (Antonio Muñoz Molina).
«La paradoja de la inteligencia y de sus frutos radica en que sólo si aquella se ejerce sin horizonte pragmático acaba produciendo frutos que a la larga tienen uso social y capacidad de “transformar el mundo”» (Eugenio Trías). «Los filósofos ayudan a los poetas a articular lo que estos saben de forma intuitiva. Es útil tener las formulaciones de los filósofos, para tú luego reincorporarlo, “robarlo”. Los poetas son maravillosos ladrones» (Charles Tomlinson). «Los que tienen miedo a las influencias, los que se hurtan a ellas, confiesan tácitamente la pobreza de su alma. Nada deben llevar dentro digno de ser descubierto, puesto que se niegan a dar la mano a nada de lo que podría llevarles a descubrirlo» (André Gide). «Los que se dejan influir por los grandes maestros demuestran tener una personalidad insignificante. Las influencias de obras más pequeñas, de radio mucho más corto, pueden ser, sobre una personalidad adecuada, sumadas y bien digeridas, mucho mejores: utilísimas» (Josep Pla).
«El creador tiene la osadía de convertirse en portavoz del ansia de inmortalidad que todos tenemos» (Soledad Puértolas). «Citar es otra forma de decir “no he vivido en vano” (en este caso, “no he leído en vano”) y también “estaba pensando en ti”. En el fondo, quien no cita no hace más que repetir, pero sin saberlo y sin elegirlo. Las personas que no comprenden el encanto de las citas suelen ser las mismas que no entienden lo justo, equitativo y necesario de la originalidad. Porque donde se puede y se debe ser verdaderamente original es al citar» (Fernando Savater).
A la izquierda de la pantalla de tu ordenador encontrarás, “encapsulados”, complejos vitamínicos sin cuento, remedios naturales innúmeros contra la pertinaz falta de inspiración.
Que nos aprovechen a todos.
Fin del prólogo, de las citas.
José Luis Martínez
8-8-2015





Jesús says: